lunes, 27 de octubre de 2014

LOS ANIMALES NOHUMANOS IMPORTAN


Han pasado ya 70 años desde que el principio del veganismo fuera planteado de manera formal, y mucho más aún podemos remontarnos en el tiempo para apreciar las ideas que podrían ser catalogadas como precursoras de lo que hoy entendemos por la ética de los Derechos Animales. Desde entonces y hasta hoy, se ha debatido, analizado, reflexionado y profundizado en el tema de manera inagotable.

A donde pretendo ir a parar con esto es a que se entienda que cuando hoy por hoy es sacado el veganismo a la palestra frente a personas legas en el asunto, no se está presentado una idea superficial fruto de una breve reflexión ocurrente, sino algo larga y razonadamente pensado y estudiado que ahonda en la cuestión hasta sus más profundas raíces.

Esto es fácilmente reconocible por quienes escuchan el mensaje por primera vez (no por casualidad algunos de los más habituales apelativos que se nos dedican son los de "extremistas", "radicales" o "fanáticos"), de manera que las objeciones que suelen sucederse acostumbran casi siempre a tratar de producirse a una semejante profundidad teórica. Me explicaré:

Estoy seguro de que si a algunos veganos se nos encomendara la labor de confeccionar por separado una lista con las más habituales respuestas de la gente, todas ellas terminarían mostrando una similitud asombrosa. De hecho, esa es una de las cosas favorables en el activismo vegano, que las respuestas suelen ser tan reiterativas que al final terminamos sobradamente preparados para responderlas.

Algunas de ellas serían, por poner algunos ejemplos ilustrativos: "¿Qué pasa con las plantas?"; "Si estuvieras en una isla desierta con un cerdo y nada para comer, ¿qué harías?"; "Si entre una gallina y un humano sólo pudieras salvar a uno, ¿a quién elegirías?"; "Si un oso te atacase, ¿no te defenderías?"; "¿Tomas medicamentos?"; "¿Y qué pasa con los esquimales?".

Me atrevería a decir que salvo aquellas objeciones que se basan simplemente en la negación de los hechos contrastados y la evidencias empíricas, o las que representan una mera evasiva del estilo de "siempre se ha hecho así" o "los leones también matan a otros animales", el resto de respuestas acostumbradas se mueven bajo la misma directriz.

Esto denota para mí algo de lo más significativo. Si nos fijamos, todo ese tipo de respuestas —más allá de la honestidad o deshonestidad con que puedan ser formuladas— tratan de incidir sobre implicaciones profundas del veganismo, no sobre la cuestión más básica que éste vendría a poner sobre la mesa. Porque antes de estudiar seriamente la manera en que puede ser encarada la cuestión moral de los nohumanos, tendrá necesariamente que plantearse si los nohumanos merecen consideración moral.

Las respuestas acostumbradas vienen a demostrar que, en general y de manera intuitiva, dicha cuestión es reconocida afirmativamente, llegando incluso, como se puede apreciar, a darse por sentado. No se muestran objeciones a si los nohumanos merecen o no estar dentro de nuestra esfera moral. Lo que se hace es cuestionar la manera, forma o medida en que debe ser afrontado este hecho. Parece aceptarse sin reparo la base del veganismo, tratando en apariencia de cuestionar meramente su carácter absoluto.

Las mencionadas objeciones son fácilmente refutables, pero podríamos responderlas sin problema incluso bajo el prisma que acabo de exponer. A alguien que nos planteara el asunto de las plantas, por ejemplo, podríamos sencillamente responderle: "Muy bien, luego tratamos el tema de las plantas si quieres, pero ahora centrémonos en los animales nohumanos"; al de la isla desierta o al de los esquimales podríamos decirle: "Muy bien, podremos analizar esa situación en otro momento y con más calma si lo deseas, pero situémonos ahora en nuestro contexto y circunstancias presentes y cercanas"; al de la gallina o el oso podríamos plantearle: "De acuerdo, luego analizamos eso, pero ahora pensemos en la gallina por sí sola y en un oso que no nos hace nada"; o al de los medicamentos podremos decirle: "Bien, si ese ámbito te parece complejo, puedes empezar por aquellos más sencillos, como el de la alimentación, la vestimenta, el entretenimiento o la cosmética".

Las respuestas que se dan comúnmente al veganismo demuestran que el hecho de que los nohumanos cuentan con derechos es algo mayoritariamente reconocido por la sociedad, pero contradictoriamente, esa misma sociedad actúa después ignorando por completo dichos derechos y sin la más mínima consideración moral hacia el resto de animales. En una línea muy similar se pronuncia el profesor Gary Francione, que describe esta situación como una «esquizofrenia moral». Personalmente, no me agrada en absoluto la expresión, ya que la esquizofrenia es una enfermedad mental, lo cual no sólo puede llegar a resultar ofensivo, sino también confuso, puesto que esta contradicción no responde a ningún tipo de trastorno, sino a patrones culturales y educacionales.

Prefiero quedarme con la lectura positiva de todo esto, que vendría a ser que la sociedad en general demuestra, incluso en los momentos en que se encuentra afanada por demostrar lo contrario, que los animales nohumanos importan.
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Artículos relacionados:

- Una nota acerca de la "esquizofrenia moral".
- Contradicción.

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