domingo, 23 de noviembre de 2014

LA FUERZA DE UN PREJUICIO


Creo que muchos veganos reconocerán esta situación: se le explica a alguien especista la injusticia de serlo y la importancia de hacerse vegano, y dicha persona termina aceptando que lo que se le dice es cierto, pero sin dejar por ello de ser especista ni hacerse vegano. Personalmente, es una situación con la que me he encontrado muy a menudo. Gente que dice "pues es cierto", o "la verdad es que tienes razón", a pesar de lo cual no adoptan ningún tipo de cambio en sus vidas.

He comprobado que muchos activistas tienden a tildar eso de "egoísmo", o a considerarlo como una prueba incluso de "maldad", pues entienden que hasta ese momento la actitud especista de una persona podía justificarse por su ignorancia, pero que a partir de ese momento ya no tiene justificación alguna, y que están haciendo algo inmoral a sabiendas de que lo es.

No voy a entrar ahora a valorar ese tipo de conclusiones, pero sí quisiera hacer notar que, bajo mi punto de vista, en dicho análisis se está ignorando algo importante: la fuerza que tiene un prejuicio.

Mientras que el razonamiento lógico que induce a decir "pues es cierto" es algo puntual, los prejuicios están presentes y nos dominan en cada momento de nuestras vidas. La conclusión de un razonamiento lógico no implica necesariamente la desaparición de un prejuicio. Puede pasar, pero en la mayoría de los casos no ocurre así, y es lógico, porque, al contrario que dicho razonamiento, un prejuicio es algo que se ha ido fraguando durante muchísimo tiempo. Por decirlo de alguna manera: no es lo mismo entender o aceptar un razonamiento que asumirlo. Para asumir un razonamiento (para convertirlo, como en este caso, en un principio ético que dicte nuestra conducta) primero es preciso derribar el prejuicio que es contrario a él (no es posible ser machista y feminista al mismo tiempo, pero un machista puede llegar a dar la razón a los planteamientos feministas).

Me viene a la mente el caso particular del biólogo y divulgador científico Richard Dawkins. Dawkins (hombre cuya inteligencia y capacidad de raciocinio está fuera de toda duda) ha reconocido abiertamente la inconsistencia e injusticia del especismo y la lógica irrefutable de los fundamentos sobre los que se sostiene el veganismo, pero sin dejar por ello de ser especista ni dar el paso al veganismo. Incluso equipara la explotación ejercida sobre los nohumanos con la esclavitud humana, y compara su actitud con la del ex presidente estadounidense Thomas Jefferson (hombre de fuertes principios morales pero que al mismo tiempo poseía esclavos).


Dawkins llega a la conclusión de que existen tres tipos de personas: las que rechazan una injusticia, las que practican una injusticia por "gusto", y las que lo practican "a regañadientes", simplemente por ser la norma social aceptada (grupo entre los que incluye a Jefferson y a él mismo). Yo personalmente prefiero hablar de los que entienden y asumen un razonamiento, los que no llegan a entenderlo o lo rechazan simplemente, y los que lo entienden, pero no lo asumen (caso de Dawkins), y creo que más que "norma social", debería hablarse de prejuicio, porque esta actitud no está necesariamente motivada por el peso de la norma social, aunque sea un factor de indudable influencia.

Para derribar un prejuicio es tremendamente importante empezar por entender y aceptar su injusticia, pero no podemos esperar que ese simple hecho acabe con él. Por eso es importante un trabajo educacional constante. Aprovechar cualquier oportunidad para hablar de especismo, así como de veganismo, de forma que cada vez sea más asumible su importancia y necesidad.




________________________________________

Artículos relacionados:

2 comentarios:

  1. Yo creo que dicen "es verdad, tienes razón" simplemente porque no tienen ganas de discutir y dando la razón acaban antes. Pero no lo piensan, no piensan que tengas la razón. Si lo pensasen se esforzarían por cambiar. Como tú mismo dices, los "prejuicios" los tienen arraigados y eso no se va de la noche a la mañana o por una simple conversación. Así que mi opinión es esa, que en realidad no creen que tengas razón.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Ana.

      Muchas gracias por tu comentario.

      Entiendo que eso que señalas encajaría con el perfil de ciertas personas, pero no creo que refleje la norma general. El especismo y la explotación animal no se sostienen en absoluto, y cualquier argumento en su favor es fácilmente refutable. Toda personas honesta que reflexione a la luz de la razón está obligada al final a reconocerlo así. Lo que ocurre, no obstante, es que los prejuicios no responden a la razón. Los prejuicios son sentimientos u opiniones que se tienen previos a todo juicio racional (pre-juicio).

      Creo que una buena manera de ver el asunto es por medio de una analogía con las fobias. Las fobias, ciertamente, actúan en muchos sentidos igual que los prejuicios. Una persona con alguna fobia determinada es perfectamente capaz de reconocer que su temor es infundado y que carece de sentido. Ese reconocimiento es auténtico, pero el juicio racional por sí mismo no conseguirá eliminar su fobia. En su día a día cotidiano, su conducta y sus decisiones estarán mucho más influenciadas por sus fobias que por su razón; y lo mismo ocurre con los prejuicios. Sucede así porque las fobias y los prejuicios son mucho más persistentes y actúan de forma más rápida que la razón.

      Ahora bien, tantos los prejuicios como las fobias se pueden llegar a superar. Una vez que nos damos cuenta de que nuestra actitud es equivocada, podemos tratar de corregirla. En muchos casos resultará una tarea complicada, pero con constancia se puede llegar a conseguir. En el caso de los prejuicios, además, hay que tener presente que están fuertemente marcados por los deseos personales, lo que complica aún más la empresa. Saber que está mal explotar animales nohumanos no conseguirá librarnos inmediatamente del desprecio que podamos sentir hacia ellos ni de nuestros hábitos, y menos aún cuando estamos obteniendo un beneficio con su explotación.

      El aumento paulatino del veganismo es también un buen remedio contra esto, porque cuanto más fuerte es el veganismo, más débilmente se afianzan los prejuicios especistas; y cuanto más débiles son los prejuicios especistas, más fácil es superarlos. En una sociedad donde la desconsideración hacia el resto de animales es absoluta, los prejuicios especistas que se formen en ella serán muy fuertes y muy difíciles de romper; pero en una sociedad donde un determinado porcentaje de su población proponga una consideración moral igualitaria hacia los nohumanos, las dudas serán mayores y los prejuicios más débiles y fáciles de corregir.

      Un saludo.

      Eliminar

Toda participación será bienvenida siempre que cumpla con las normas del blog. No obstante, con efecto de conseguir una comunicación civilizada y evitar de entrada situaciones indeseables, todos los comentarios deberán pasar por un filtro de moderación previo a su publicación. Gracias por su paciencia y comprensión.