domingo, 10 de diciembre de 2017

5 FOCOS PRIORITARIOS PARA EL ACTIVISMO (II): CONECTAR EL CRIMEN CON SUS GANANCIAS


En una entrada anterior titulada "Individualizar a la víctimas" incidí en la necesidad de cambiar la imagen abstracta que la sociedad parece tener del resto de animales por una perspectiva que consiga rescatar su singularidad y personalidad genuinas. Empezaba así una serie de artículos dedicados a cinco focos que a mi entender merecían una especial atención por parte de los activistas. Hoy continúo esa serie analizando un tema que, guardando ciertos paralelismos con el anterior, posee su propio trazado particular:

De igual manera que la gente parece tener olvidadas a la víctimas de la explotación especista, también parece tener olvidada la existencia de la explotación misma. Es lógico que esto vaya de la mano. Si no hay víctimas, no puede haber crimen. ¿Explotación? ¿Esclavitud? ¿Asesinatos? Estos términos siempre cogen desprevenidos e incluso escandalizan a los especistas cuando son formulados en relación con el trato que dispensamos al resto de animales. No se conciben. Si la imagen de las víctimas está tan desfigurada, la realidad que padecen no puede estarlo menos.

Pero el escaso lugar que ocupan las víctimas en la memoria de los especistas no es el único factor que influye en esto. El principal baluarte de la explotación especista probablemente sea la distancia psicológica que ésta ha conseguido erigir entre ella misma y quienes la provocan. Entre la bandeja de carne, el cartón de leche o el abrigo de lana, y el lugar donde se ha esclavizado y asesinado a las víctimas empleadas para su obtención, se expande un espacio inmenso que la mente del consumidor apenas es capaz de recorrer.

Expuestos en tiendas y supermercados, colocados junto a frutas, verduras y otros productos inocuos, la carne, los huevos, la leche, el cuero, la lana y todos los demás frutos del crimen especista adquieren el disfraz de un simple e inocente artículo de consumo más. El dolor, el miedo y la sangre que se ha invertido en cada uno de ellos pasan desapercibidos para quienes se pasean ingenuos entre una mulitud de lustrosas estanterías bañadas con luces brillantes y música amenizadora.

La efectividad e influencia de esta desconexión es mucho mayor de lo imaginable. Funciona incluso ante los casos más explícitos (como el "pescado", el "pollo", el cochinillo o las pieles), y no sólo en aquellos en los cuales la figura de la víctima queda más o menos disimulada. Por ejemplo, he conocido a varios buceadores que mostraban abiertamente una delicadeza exagerada en sus encuentros con los habitantes marinos, al mismo tiempo que eran capaces de comerse a sujetos semejantes pocos instantes después de emerger del agua.

Todo esto ya ha venido siendo destacado con insistencia por Carol Adams bajo su conocida noción del "referente ausente". ¿Por qué las mismas personas que consumen animales sin cargo alguno de conciencia pueden al mismo tiempo mostrar altos grados de indignación ante otras formas de especismo como las corridas de toros o la caza? Porque, entre otras razones, las corridas de toros y la caza son prácticas que requieren hacer público y accesible el mismo tipo de crimen que se camufla en los otros casos.

Es fundamental que los activistas tratemos de reducir al máximo esta disociación. De acuerdo con las sensaciones, los testimonios y las encuestas, podemos afirmar que la mayor parte de la sociedad no es en absoluto indiferente al padecimiento de los demás animales y las injusticias cometidas contra ellos, un hecho que debe servirnos como motor que nos evite caer en la desesperanza.

De todos modos, no se trata de una tarea sencilla. En primer lugar; porque la propia gente, inconscientemente, está predispuesta al mantenimiento de esa barrera psicológica que la protege del horror del crimen. Y en segundo lugar; porque la poderosa industria de la explotación especista no ahorra esfuerzos en la protección de esa distancia psicológica que tan concienzudamente ha ido construyendo con los años.

La imagen que un brik de leche suscita en la gente, a lo sumo, es la de una vaca feliz, radiante y satisfecha pastando tranquila sobre un campo verde, amplio y paradisíaco, casi agradecida a los humanos por librarla periódicamente de la pesada carga de su leche. Ni las violaciones, ni los golpes, ni el estrés, ni la humillación, ni el sufrimiento tienen espacio en esta postal; como tampoco lo tienen el matadero que la espera ni aquellos hijos suyos que le arrebataron en su día y que ya habrán pasado por él. ¿No es extraño que en un mundo basado en buena medida en la explotación animal los centros destinados a ella tengan tan poca presencia? ¿Dónde están los mataderos, las granjas industriales, los laboratorios y las piscifactorias? Lejos. Lejos de la mirada de ese público que demanda irreflexivo su existencia.

Muchos veganos han solido testimoniar que su paso al veganismo llegó cuando, en un momento determinado, algún objeto especista plantado ante ellos dejó de ser un simple producto de consumo y pasó a ser el fruto de la violencia contra un inocente. La amburguesa o el vaso de leche se convirtieron en evocadores del terrible daño que provocan. Es imperioso que tratemos de favorecer ese efecto. Debemos ayudar a la gente a conectar el crimen con sus ganancias.

6 comentarios:

  1. Hola, Igor,

    Muchas gracias por este segundo articulo en el tema del activismo eficiente que he encentrado muy pertinente como el primero.

    Tienes mucha razón que se ha perdido la conexión entre el producto final y lo que se ha pasado para hacerlo. Entre el producto final, que parece ser un producto como cualquiera en un supermercado como bien dices, y la victima detrás.

    Por eso, estoy muy a favor de mostrar vídeos de lo que viven los animales durante sesiona de educación, como por ejemplo en el caso de sesiona de educación en la calle. Aunque este idea es a veces utilizada de forma incorrecta por asociaciones bienestaristas, porque falta un mensaje coherente esencial detrás, yo creo que si esta hecha de manera correcta, es muy benéfica sino fundamental.

    Por manera correcta yo entiendo que la mostrada de este tipo de vídeo debe siempre ser acompañada de una explicación pedagógica sobre el hecho que el problema de fondo no esta en la manera de explotar los animales sino en la explotación misma. Y la promoción del veganismo como una base moral que sigue después.

    Si se hace eso de este manera, se puede ser muy eficiente. El poder de las imágenes es inimaginable. Las imágenes son una conexión entre la realidad y la justicia. Podría llegar a crear la conexión perdida de la que tu hablas. Este conexión tan necesaria, porque desarrolla una empatía sin la cual todo los discursos éticos, tan perfectamente argumentado que son, quedarían en el mundo de las ideas.

    Tocar el corazón como la mente, tal es el objetivo del educador vegano. Aunque el corazón no tiene que ver con la justicia, el sirve a abrir la mente. Porque la mayoría de la gente necesita una emoción favorable antes de poder preocuparse mas seriamente de los demàs. Los humanos siendo criaturas que si pueden ser muy altruistas, tienen también una fuerte tendencia natural al egoísmo yo pienso, ¿No lo creas?

    Sobre la pregunta de porque la gente rechaza mas la tauromaquia y la caza que la explotación de las vacas por su leche o de la gallinas por sus huevos, nunca había pensado a tu respuesta que es porque la violencia es mas visible en los primeros casos. Encuentro este respuesta interesante. Una de las otras razones es también, pienso, que rechazar la tauromaquia y la caza es mas fácil que la leche de vaca y los huevos, porque lo primero no genera mucho beneficio personal a la mayoría de la gente en su día a día mientras que los segundos si.

    Definitivamente una segunda reflexión excelente. Espero la tercera con alegría.

    Un saludo,
    Jérémie.

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    1. Hola, Jérémie.

      Me alegro de que te estén gustando los artículos. Te anuncio que ya está disponible el siguiente, que es posible que genere algo más de controversia, sobre todo a raíz de algunas de mis sugerencias finales.

      Sería deseable que no hicieran falta las imágenes y que la concienciación llegase siempre por medio de un ejercicio de introspección, pero me temo que la mayoría de las veces no es suficiente. El uso de imágenes siempre me suscita cierta desconfianza, porque lo que está esencialmente mal en nuestro trato hacia los demás animales es el hecho de haberlos reducido a la condición de cosas, de propiedades. Percatarse de esto no requiere de imágenes, y su uso parece siempre pretender un añadido sobre este mal fundamental.

      No obstante, los testimonios de la gente que actualmente es vegana revelan que el impacto de las imágenes puede ser muy positivo. Como tú dices, a menudo parecen actuar como un punto de inflexión que conduce a una reflexión más profunda. Y como comentas también, es preciso que el mensaje que acompañe a esas imágenes sea adecuado para favorecer esa reflexión.

      Y yo añadiría que no sólo es necesario emplear un mensaje correcto, sino también tener cuidado con la selección de las imágenes. Creo que lo adecuado es emplear imágenes que muestren el día a día de la explotación especista, y no aquellas que sean especialmente hirientes. Por desgracia, suele ocurrir lo contrario. Las imágenes especialmente cruentas son las que tienen una mayor difusión, cuando el problema de la explotación de los demás animales no es lo excepcional, sino lo cotidiano.

      Uno de los últimos artículos que he compartido, “¿Agricultura animal humanitario? Echa un detenido vistazo”, de Joanna Lucas, aunque no trate sobre el tema específico de las imágenes, ofrece la clase de relato descriptivo que yo creo conveniente:

      http://lluvia-con-truenos.blogspot.com.es/2017/12/agricultura-animal-humanitaria-echa-un.html

      Quién sí trato este tema concreto fue la compañera Cristina Cubells:

      http://lluvia-con-truenos.blogspot.com.es/2017/01/imagenes-agradables-vs-imagenes.html

      Un saludo.

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    2. Hola, Igor,

      Como bien dices, los testimonios de la gente que se hace vegana revelan la importancia de las imágenes es su decisión para cambiar.

      Si estoy perfectamente de acuerdo contigo que el problema que viven los animales reside en que les privamos de su decisión a elegir y que percatarse de esto no requiere imágenes, yo pienso sin embargo, para pasar de la situación de percatarse a la practica del veganismo, si, necesita imágenes.

      Porque como pienso, me temo de repetirme, pero tan simple y correcto que pueden ser una argumentación, si no hay una emoción favorable que permite a uno de querer interesarse a las victimas, la argumentación queda entendida, pero no practicada (me baso en mi experiencias personales).

      Como he dicho antes, para que un mensaje pasa del mundo de la teoría al mundo de la practica, como lo es el mensaje del veganismo, yo estoy convencido que tiene que haber, una emoción inicial a la base. Eso para la mayoría de nosotros. Solamente un espíritu excepcionalmente racional, lógico y integro podría ser capaz de hacerse vegano solamente gracia a la fuerza de una teoría. ¿Quien puede sin embargo reivindicarse tener este capacidad? Me temo que este tipo de personas no existe mucho.

      Lo que me gusta en la charla mas conocida de Gary Yourofsky (aparte de las numerosas errores que tiene desgraciadamente), es también las cuatras minutas de imágenes que vienen poco después del empezó. Cada vez que he podido compartir la visualización de este charla con gente en mi piso, y lo he hecho quizás algo como cincuenta veces, he podido observar lo que se pasaba en sus ojos. Es cierto que este momento estuve primordial.

      Por cierto el problema no es el tratamiento, pero si que mostrarlo es una puerta de entrada fundamental para entenderlo verdaderamente, con todo su ser. Yo pienso que casi todo el mundo puede entender que el problema que viven los animales explotado es el uso si se lo explica bien pero me temo que pocos pueden pasar a la practica del veganismo solamente por ser de acuerdo con eso.

      He oído tantas veces de la parte de no veganos: “Ya, estoy de acuerdo contigo. Respeto tus ideas y me parecen muy lógicas...pero... (momento fatídico) ya no estoy listo a hacerme vegano.” Yo pienso que detrás de este afirmación honesta, se esconde un corazón no suficientemente tocado. La mente si, el corazón no.

      Por lo resto, si, podemos seleccionar las imágenes. Yo pienso que el contexto juega un papel importante en eso. En una situación donde somos en un piso con gente y que le hemos invitado a ver unas ciertas videos, si que este momento es ideal para mostrar imágenes espacialmente violentas (siempre con una explicación que el problema es sin embargo la explotación en si misma).

      Al contrario, en situación de calle, mostrar imágenes sangrientas, a través de un folleto por ejemplo, es totalmente diferente, ya que, en la ausencia de la presencia de un vegano detrás de los no veganos, estos ultimos se sentirían mas libre de simplemente rechazar de mirarlas porque así es mas cómodo para sus emociones. En este contexto, seria mas apropiado imágenes “menos” dura o imágenes positivas, sin explotación, que generan una empatía positiva, aunque me temo que la empatía “positiva” es menos eficiente que la empatía “negativa”. Yo quiero decir, que compartir con la alegría de los demás toca menos que compartir con su penas profundas. Bueno, yo creo.

      Muchas gracias por el enlace de los dos articulos. Le había leído. Son muy bien.

      Un saludo.

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    3. Hola, Jérémie.

      Tengo que decir yo mismo soy una de esas personas que se hicieron veganas sin necesidad de imágenes, por pura reflexión. Pero no creo que mi racionalidad, mi lógica y mi integridad sean excepcionales en absoluto. Para que eso ocurra creo que lo que hace falta más bien es un carácter inquieto hacia este tipo de temáticas. Soy consciente sin embargo de que una inquietud espontánea como esa no es siempre común, y por eso estoy de acuerdo con el uso de imágenes, porque pueden actuar como impulsores de la misma. En definitiva, creo que estamos básicamente de acuerdo.

      En lo que tengo más dudas es en lo de no usar imágenes duras en los folletos. Esto es algo que he venido discutiendo bastante con otros compañeros a lo largo de estos años, pero yo sigo sin verlo claro. La idea de que un folleto con imágenes duras puede hacer que la gente se sienta incómoda y lo rechace no termina de convencerme. Seré franco: veo que en general las personas somos bastante morbosas. Existen infinidad de ejemplos que lo atestiguan, y una clásico es el de los accidentes de coche y la tendencia de la mayoría de mirar cuando pasa por al lado.

      Unas imágenes neutras creo que inspirarán más indiferencia que otra cosa. De hecho, la mente de la gente podría hacerles pensar que muchas de esas imágenes deben estar sacadas de alguna granja y que a los animales “no se les ve tan mal”. Creo que es una asociación de ideas tan posible como indeseable.

      Por todo ello, sigo abogando por el uso de imágenes que sean contundentes, aunque por supuesto siempre será posible medir el grado de dureza que se quiera mostrar.

      Un saludo.

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    4. Hola, Igor.

      Me parece estupendo que te ha hecho vegano con pura reflexión. Si, seguramente, el hecho de ser inquieto hacia la injusticia en general ayuda para hacerse vegano. Es verdad que hay personas que tienen un grado de sensibilidad a la injusticia menos elevado que otras. En eso, somos todos diferente. Hay seguramente mucho de nuestra educación que juega en este característica. Pero estoy convencido que debe haber también una parte de nuestra propia personalidad natural.

      Lo que es un desafío, es imponer el impulso de interesarse a la injusticia especista a las personas que no son muy equipada tanto por la causa de la educación que de su propia personalidad natural.

      Por lo de las imágenes duras en los folletos, es cierto que es un debate complejo. Necesitaríamos quizás la ayuda de la psicología social. Es verdad lo que dices de este tendencia a querer ver accidente de coche. Es verdad también que las imágenes neutras pueden generar también más indiferencia que otra cosa. Y también que puede dar la idea falsa que los animales explotados no sean “tan mal”.

      Es un debate complejo y me cuesta tomar un decisión fija.

      Un saludo.

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    5. Pequeña corrección, quería decir "Lo que es un desafío, es "impulsar" o "dar" el impulso. No "Imponer" el impulso.

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