martes, 29 de noviembre de 2016

TRAZAS


Vamos a la tienda de comestibles, vemos un paquete de apetitosas galletas, lo cogemos y empezamos a leer los ingredientes: Ajá, ajá... Bien, todo correcto. Las galletas son veganas. ¡Ah, un segundo! Algo pone al final: "Puede contener trazas de huevo y leche". ¡Vaya por Dios! Y ahora, ¿qué?

Muchos de los lectores encontrarán en esto un tema superado, pero no son pocas las personas que a lo largo de estos años me han escrito en relación a su consulta. No los culpo, desde luego. Cuando uno se hace vegano se empieza a sentir tan desbordado de matices especistas que es fácil caer en una cierta desorientación. Creo pues que será bueno dedicarle algunas breves líneas al asunto, cuando menos como excusa para tratar algunas claves cuyo refresco nunca está de más.

Dejemos claro desde el principio que las trazas no forman parte de los ingredientes de la composición. Esa es en esencia la clave del asunto. Lo que ocurre es que las empresas de comestibles suelen producir su catálogo de articulos desde un mismo lugar de procesado, lo que resulta en una posible transferencia accidental de remanentes. Al advertir que algo puede tener trazas, lo que se está diciendo es que puede estar "contaminado" por los resto de algún producto paralelo.

Es presumible que el artículo en liza esté en realidad libre de los tales restos, pero la mera posibilidad, por improvable que sea, es suficiente para su advertencia. Es una nota sanitaria, un aviso dirigido a las personas alérgicas, muchas de las cuales pueden llegar a experimentar una reacción severa incluso en contacto con cantidades verdaderamente ínfimas. Se informa al público de cualquier remota posibilidad con el único fin de trasladarle a él la responsabilidad de los percances potenciales.

Los veganos, por nuestra parte, no rechazamos los alimentos especistas por motivo de este mal. Nuestra renuncia tiene un fundamento estrictamente ético. Lo que nosotros rechazamos es la explotación de los nohumanos. Se dice a menudo que los veganos no podemos consumir productos de origen animal; pero en todo caso se trata de una imposibilidad moral, no física. Los productos que no son veganos forman parte de una maquinaria de sometimiento, esclavitud, sufrimiento y muerte de la que no queremos ser partícipes.

No son nada sorprendentes este tipo de dudas y confusiones habida cuenta de la brutal distorsión a la que se ve sometido el veganismo desde la propia comunidad "animalista". Cuando se relaciona el veganismo con la "crueldad" o con el "sufrimiento", o cuando se identifica el veganismo con no entrar en contacto con nada que tenga que ver con animales, es fácil no sólo que surjan dudas como ésta, sino también incurrir en errores tan habituales como creer la imposibilidad de ser "vegano puro". Pero el veganismo no es eso. El veganismo implica dejar de demandar o provocar explotación animal, y claro que es posible lograr una coherencia máxima con esto. Sí, puede que el agricultor que nos vende los tomates utilice bueyes para arar la tierra, pero nosotros no le hemos pedido que haga tal cosa ni es una práctica inherente al cultivo de tomates.

Las trazas de un producto por lo demás vegano son residuos de la explotación, cierto, pero de una explotación que no es de su cosecha. Cuando alguien compra algo con trazas no está pidiendo trazas. Existen esos restos porque existen personas que demandan otros artículos que no son veganos y cuya existencia no se debe a los consumidores veganos. Si sólo fuera demandado el género vegano, los restos desaparecerían. ¿Demanda nuestra compra que algún animal sea explotado? ¿No? Entonces, adelante. Esa es la pregunta nuclear.

Me molesta bastante que algunos se empeñen en hacer de la traducción práctica del veganismo una tarea tan difusa y complicada, pues uno de sus aspectos más apreciables es lo fácil que resulta advertir el compromiso individual que atañe a cada ciudadano, algo que en otros problemas sociales no resulta tan sencillo. Podemos desear que nuestra zapatillas nuevas estén libres de abusos laborales o exentas de contaminantes, pero, en última instancia, la información e influencia del público sobre estos aspectos va a ser siempre limitada. Por el contrario, sabemos de sobra qué productos y servicios causan un daño directo al resto de animales, y sabemos también que nuestro rechazo evitará al menos la parte de responsabilidad que nos concierne.

En resumen: las trazas por sí mismas no presentan ningún inconveniente. Puede que alguien quiera verse liberado de todo contacto con sustancia de origen animal, pero será una decisión de base psicológica o estética, no moral. El problema ético no lo presentan los productos veganos "contaminados"; el problema ético lo presentan aquellos otros productos que los han "contaminado".

2 comentarios:

  1. Hola.

    Dices: "puede que el agricultor que nos vende los tomates utilice bueyes para arar la tierra, pero nosotros no le hemos pedido que haga tal cosa ni es intrínsecamente necesario utilizar bueyes para cultivar tomates."

    La agricultura usa pesticidas. Es un hecho que al pagar por verduras se paga para que maten a los insectos que hay en los cultivos, pero es un mal menor comparado con que los veganos rechacen comer vegetales y que el veganismo no se expanda. Un fin justo (expandir el veganismo) justifica los medios en este caso (comprar vegetales con insecticidas), aunque no lo aceptéis quienes afirmáis que no existe una relacion causa-efecto entre lo que elegimos no hacer y lo que ocurre debido a dicha omisión.

    http://www.respuestasveganas.org/2011/06/argumento-los-humanos-no-debemos.html

    Dices: "El consumo de trazas no genera explotación animal, de manera que un producto que sólo posea trazas de origen animal es un producto perfectamente vegano."

    El consumo de un pájaro muerto que veo en la carretera no genera explotación animal, por lo tanto es un producto perfectamente vegano. Lo éticamente importante son los intereses de los seres sintientes, no un trozo de carne. Si decimos que los productos de origen animal no son veganos es por una cuestión de simplificar el mensaje para llegar fácilmente a la gente, pues generalmente la gente consume carne que viene de la matanza de animales por su carne.

    Saludos,
    David.

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  2. David de RespuestasVeganas.Org al pagar por verduras no se paga para matar insectos, sino por las verduras. La forma en que se cultivan verduras depende de cada agricultor. Los agricultores budistas no matan insectos y tampoco los veganos. Asiq ue lo que dices básicamente es una mentira y una generalización que no se puede aplicar a todos los casos.

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