sábado, 22 de octubre de 2022

¿Sufres de vistopía?



EL DESCUBRIMIENTO DE LA CRUELDAD SISTEMATIZADA

Como muchos de los que han hecho el viaje antes que yo, el descubrimiento de la tortura y la crueldad sistematizadas dentro de nuestra sociedad moderna me dejó horrorizada.

Mi viaje al veganismo comenzó el día que mis ojos se abrieron al abuso inconmensurable de los animales en nuestro sistemas industriales. Me resultó casi imposible de asimilar, y probablemente una de las cosas más dolorosas que haya experimentado en toda mi vida.

La constatación de que aproximadamente 150 mil millones de animales son asesinados al año en honor de escasos 7,5 mil millones de humanos fue espantosa. Estos animales no son más que piezas dentadas en la maquinaria de un negocio que no los consideran nada más que unidades de producción y beneficio.

La realidad a la que me enfrenté era en verdad una distopía, esto es: «un lugar o estado imaginario en el que todo es desagradable o malo, típicamente totalitario o degradado» (Wikipedia). Sin embargo, el abuso industrial de los animales no comprende un lugar o estado imaginario. Es una realidad y, sin embargo, la mayoría de la gente colaboraba con esta distopía a través de sus elecciones de consumo cotidianas.

Cuanto más investigaba, más desesperada me sentía. Dentro de ello había otra dura realidad: animar a la gente a dejar de colaborar con la explotación de los animales se topaba a menudo con la mofa, la resistencia, la crítica o la indiferencia.

Los gritos de «¡Lo que como es asunto mío!» me partían el corazón, constatándome que quienes lo decían se hallaban en una suerte de trance ante la enormidad de lo que formaban parte. Me era imposible escapar de los frecuentes recordatorios del especismo, viendo a otros comer animales o sus secreciones, vestir prendas de origen animal, sentarse en muebles hechos con pieles de animales, o usar cosméticos y productos domésticos que contenían sustancias de origen animal o que habían sido testados en ellos.

Esta connivencia colectiva con el abuso resultaba tan omnipresente que sentí que no había forma de eludirla. No bastaba con visitar o comprar en otros lugares. Por mucho que mis compras y mi conducta fuesen otras, los demás a mi alrededor seguían apoyando esta distopía. La tenía ante de mis ojos y los demás parecían inconscientes de la profundidad del engaño.

LA ANGUSTIA EXISTENCIAL DE LOS VEGANOS

Otras personas que han hecho este descubrimiento pueden identificarse con este nivel de angustia existencial. Mi formación en psicoterapia y psicología ya me había proporcionado un profundo conocimiento sobre las elecciones vitales y su efecto en la psicología humana.

Sin embargo, me di cuenta de que, a diferencia de ese viaje personal de autodescubrimiento y autosignificación que todos compartimos, los veganos no pueden escapar de esa angustia mediante distracciones o búsquedas de significados. Esto se debe a que no pueden eludir del recordatorio diario de la distopía y de la complicidad involuntaria de los no veganos con la crueldad hacia los animales.


Los no veganos están inmersos en una connivencia involuntaria con la crueldad, hasta que los veganos se lo hacen notar. La no adopción del veganismo les hace creer a los veganos que esas personas están de acuerdo con la crueldad, no se la creen o les es indiferente. Sea como fuere, los veganos saben que a partir de ese momentos los no veganos tienen ya el conocimiento necesario y escogen deliberadamente continuar con su complicidad. Sienten así que sus amigos y familiares no los entienden, creyendo que los no veganos demuestran que:

  • La crueldad y la explotación animal son aceptables.

  • No desean o no pueden empatizar con el trauma del vegano o

  • No creen que la crueldad animal tenga la dimensión que denuncia el vegano.

VISTOPÍA

La angustia existencial de los veganos es algo que he dado en llamar
vistopía, la «crisis existencial que experimentan los veganos y que surge de la conciencia de la connivencia, casi como en trance, con un mundo distópico. La conciencia de la codicia, la explotación animal omnipresente y el especismo en una distopía moderna».

Si tienes los siguientes síntomas, es probable que tú también sufras de vistopía:

  • Ira.

  • Duelo profundo por la enormidad del abuso animal omnipresente.

  • Frustración por no poder despertar a la gente de su trance.

  • Sentimientos de alienación respecto a los no veganos.

  • Aislamiento dentro de los grupos de los que antes te sentías parte.

  • Desesperación y desesperanza de que las cosas puedan cambiar.

  • Impotencia ante la imposibilidad de un cambio global.

¿EXISTE UNA CURA PARA LA VISTOPÍA?

El remedio contra la vistopía es un mundo vegano que vaya más allá de la no explotación de los animales para abarcar la no explotación también de los seres humanos.

La explotación de los seres humanos siempre existirá mientras formemos parte de una maquinaria que nos mantiene en un estado de trance en el que ni siquiera cuestionamos el maltrato. Esto puede parecer una utopía inalcanzable. Sin embargo, todos los avances positivos de la historia de la humanidad han surgido de personas que se unieron y compartieron una visión muy distinta de la realidad de su presente.

Se necesitan líderes que compartan esa visión, «prediquen con el ejemplo» su convicción y logren contagiar en los demás la idea: «Podemos hacerlo mejor, ¡y lo haremos!». Los veganos son los nuevos líderes en la creación de ese nuevo mundo, y cada uno de nosotros debe estar a la altura del desafío y ser consciente de que está en el lado correcto de la historia. Juntos podemos crear el mundo al que aspiramos, en el que todas las criaturas sintientes sean respetadas y honradas.

Clare Mann, 9 de septiembre de 2017.
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Traducción: Igor Sanz

Texto original: Do You Suffer From Vystopia?

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