viernes, 12 de diciembre de 2014

SIN PORCENTAJES


Empieza a ser costumbre eso de colocar un valor porcentual junto a la palabra veganismo. Cada vez tenemos a más gente describiéndose como "90% vegana" o afirmando lo imposible de llegar a serlo "al 100%". Es un hecho preocupante, porque la lectura que se extrae de ello es que el veganismo no se ha entendido o no se está entendiendo en absoluto.

Tampoco puedo dejar de señalar que este tipo de ideas no surgen por casualidad, sino que están promovidas por ciertos sectores animalistas destacados por su falta de rigor. El veganismo les provocaba alergia hasta hace poco. Era algo "radical" y carente de "atractivo". Ahora que la tendencia ha cambiado, cada vez lo incluyen más en su discurso; pero como su ansia principal sigue puesta en seducir al público, el veganismo que ellos venden es un veganismo de andar por casa, un veganismo al gusto del consumidor, acunado entre las nuevas inclinaciones y los retazos de las pasadas. Toda venta es buena y el cliente siempre tiene la razón.

Dicho esto, empecemos. Y empecemos con una aseveración clara: no sólo es posible ser completamente vegano, sino que es la única manera concebible de serlo. O dicho de otra forma: se puede ser vegano o no-vegano, pero no más o menos vegano. Si se tuviera clara la idea que encierra el veganismo se entendería con igual nitidez lo absurdo de porcentuarlo. Pero, como digo, el concepto que se transmite desde muchos sectores está tan falto de sentido que la confusión termina haciendo factible cualquier monstruosidad.

El veganismo, en resumidas cuentas, significa respeto; respeto en torno a unas circunstancias y unos sujetos muy concretos. Lo mismo ocurre con el feminismo, que es quizá el principio de mayor similitud. Los veganos al 90% no deberían sernos menos disparatados que los 90% feministas.

Dos posibles faltas envuelven siempre a estas teorías: o el defecto o el exceso. O bien se contempla el veganismo con ligereza y superficialidad; o bien se dibuja como una especie de summum bonum que ofrece solución a la totalidad de los problemas padecidos por el resto de los animales (o aun de los humanos, que añadirán algunos). Ni lo uno ni lo otro responde a la realidad, y trataré de explicarlo de la forma más breve y clara que me sea posible.

Los primeros incurren en el error de confundir el veganismo con la práctica del veganismo. El veganismo es un principio moral que orienta nuestra relación con los nohumanos. Somos veganos cuando dejamos de ver a estos como meros objetos o seres inferiores y empezamos a contemplarlos desde un prisma de igualdad. Reconocemos y respetamos su condición de personas —su dignidad, su valor inherente—, lo que se traduce después en una renuncia a todo aquello que implique su vulneración.

Pero esa traducción práctica —que, como todo el mundo más o menos sabe, responde a no emplear ni consumir nada que suponga la explotación de los otros animales— no representa el veganismo. No es vegano aquel que trata de ajustarse a una serie de costumbres, sino aquel que reconoce y respeta la dignidad y la libertad del resto de los animales.

Las posibilidades de cuantificar el veganismo se vuelven factibles sólo en virtud de esa grave banalización. Si entendemos el veganismo como la adopción de una serie de hábitos concretos, la medida en que coincidamos con esos hábitos será la medida de nuestro veganismo. "¿Qué es lo que hacen los veganos?" Pues no comen carne, ni huevos, ni leche, ni miel, ni van al circo, ni van al zoo, ni usan cuero, ni usan lana, etc. "Bien, yo no como carne, ni leche, ni voy al circo, ni uso lana, pero sí que como huevos, así que soy un 90% vegano". No. Tú no eres vegano. Ni al 90% ni a nada. Por más que muchos de tus hábitos coincidan con los hábitos que exige el veganismo, estás lejos de haber asumido los principios sobre los que se sostiene.

Otra presentación común de estos dislates cobra forma de "flexiveganos", aquellos que dicen ser 100% veganos la mayor parte del tiempo pero cuyo supuesto compromiso se torna reducido en momentos puntuales, pasando entonces a ser "90% veganos" u "80% veganos". (¿Y 0%? ¿Será acaso posible? Quizá aquel que no haga ascos a ninguna forma de explotación animal sea también vegano; vegano al 0%.)

Si continuamos con la analogía del feminismo intuyo que podremos contemplar la insensatez de algo semejante con meridiana claridad. Lógicamente, ser feminista tiene también su traducción. Un feminista no pega a las mujeres, no las viola, no las mata, no las acosa, no las tiene recluidas como esclavas, etc. Entonces, si alguien no esclaviza, ni mata, ni acosa, ni pega a las mujeres, pero sí tiene la costumbre de violarlas, ¿es un 90% feminista? Y si alguien cumple con todos estos requisitos la mayor parte del tiempo, pero incumple alguno o algunos de ellos en determinados momentos o circunstancias, ¿es un "flexifeminista"? Daré por innecesarias las aclaraciones.

Con esto lo que hacemos es ignorar la parte más importante del tema. "Vaya manera de perder el tiempo con las palabras", dicen algunos, o "no me importan las etiquetas", dicen otros. El problema es que son ellos quienes reducen la cuestión a simples palabras y etiquetas. Somos quienes criticamos estas tendencias quienes tratamos de recordar que lo importante no son los términos en sí, sino la idea que subyace en ellos. Entiendo que los proclamados "amantes" de los animales quieran vincularse a la palabra que se asocia a su respeto. Pero el respeto se ejerce, no se aparenta. Las apariencias y los porcentajes no conducen a ninguna parte. El respeto al 90% no existe.

En el otro extremos tenemos a quienes dudan de la posibilidad de ser veganos por completo. Esta teoría puede estar formulada con mucha más honestidad, siempre al menos no se emplee como una simple apelación a la falacia del continuum: como es imposible hacerlo todo, no hago nada.

Pero también esta teoría, a mi entender, incurre en un error de interpretación. Se piensa en el veganismo como el más elevado paradigma moral en nuestra relación con el resto de animales, contemplándose cualquier injusticia o daño cometido sobre ellos como una violación del principio del veganismo. Esto no es así. El veganismo no es la máxima expresión de respeto a los nohumanos, sino la más elemental. No es posible construir ninguna consideración significativa sin el veganismo, pero eso no implica que toda posible consideración deba acabar ahí.

Y no sólo representa el más básico de los imperativos, sino también el más accesible. El veganismo incide en nuestras responsablidades más directas y personales. No precisamos de la ayuda de nadie para respetarlo. Nos basta con nuestra voluntad y conciencia moral.

En lo que se centra el veganismo es en la explotación de los nohumanos, en su estatus de propiedad. Lo que nos dice es que debemos respetarlos como las personas que son, de manera que no propiciemos ni provoquemos su cosificación. La importancia de ello radica en la imposibilidad de cimentar ninguna deferencia sobre alguien si no se parte de reconocerlo como alguien. Las cosas (la propiedades) carecen de derechos.

De esta forma, no todo daño cometido sobre un animal nohumano es una vulneración del veganismo. Podemos llegar a pisarlo o incluso matarlo al caminar, por ejemplo, tal y como recuerdan algunos, pero esto no es un acto de explotación. Quizá lo matamos, pero desde luego no lo asesinamos. También podemos tropezarnos con un ser humano y nadie lo contemplaría como un ejercicio de cosificación. Tan sólo lo sería en caso de que el tropiezo fuese intencionado y voluntario. Ni lo uno ni lo otro son deseables, pero existe una diferencia radical entre un suceso y otro.

Quienes consideran imposible la entera práctica de esto arguyen a su vez que no es posible abandonar todo vínculo con la explotación especista. En el mundo en que vivimos, esto no tolera discusión. Quizá estemos pagando por unas verduras que hayan sido rociadas con insecticidas; o puede que el campo de cultivo fuese arado con esclavos; o es posible que demos dinero a personas o entidades de costumbres especistas; o podemos estar subvencionan la explotación por medio de nuestros impuestos estatales. Pero, como he dicho antes, el veganismo, en el plano individual, incide sobre nuestra más directa relación con los nohumanos; lo que hace es dictarnos cuál debe ser nuestra correcta actuación en aquellos casos en que tenemos plena influencia y responsabilidad. Ni demandamos explotación en el cultivo de verduras, ni somos culpables del especismo de la gente, ni es competencia nuestra el empleo de la hacienda pública.

Así, el veganismo representa también un factor diferenciador importante, porque nos exige hasta donde alcanzan nuestras posibilidades y deberes más inmediatos, directos y accesibles. No se trata tanto de participar o no, sino de lo que hacemos nosotros o lo que demandamos que se haga. Como antes, las situaciones mencionadas son indeseables, pero existe de igual modo una clara heterogeneidad entre lo que se puede o podría llegar a hacer y lo más básico que nosotros estamos obligados a cumplir.

Por eso es imperativo también el activismo, porque un mundo vegano mitigaría nuestras implicaciones indirectas. Además, para otro tipo de reinvidicaciones existen los Derechos Animales, doctrina de la cual el veganismo es una parte integrante, pero no exclusiva.

Ser vegano significa respetar a los nohumanos como personas ahora y en nuestro día a día, y hacerlo en plenitud no sólo es posible, sino que es la única forma en la que puede hacerse.
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7 comentarios:

  1. José Francisco González14 de junio de 2015, 15:37

    Gran artículo Igor. Me ha recordado también una incoherencia muy común, la de quellos veganos que alimentan de forma no-vegana a los no humanos con los que conviven. ¿Podríamos considerar que esta gente es vegana?

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  2. Gracias, José Francisco.

    Pues efectivamente, lo que comentas me parece incompatible con el veganismo, pero no me atrevería a hacer una aseveración tal como que esas personas no son veganas. Personalmente, para un juicio como ese me fijo más en la mentalidad de la gente que en sus prácticas. Hay muchas personas que se muestra ciertamente contrarias a la explotación de nohumanos, pero después hacen cosas contrarias a ello por falta de comprensión, reflexión o información. Muchos de los que ofrecen alimento no-vegano a los nohumanos con quienes conviven sostienen ideas tales como que existe una diferencia sustancial entre lo que comemos nosotros o lo que damos de comer a otros, o que ese tipo de alimentos provienen de “desechos” de la explotación destinada a consumo humano. Me parece excesivo entrar a valorar la condición vegana de esa gente sólo por esto, y entiendo más bien que están sencillamente equivocados en ese punto concreto. Me preocupan más, por ejemplo, quienes argumentan cosas como “No me agrada tener que hacerlo, pero mientras no haya otra cosa...”. Quienes sueltan tales frases demuestran no haberse desprendido de la visión instrumentalista de los nohumanos.

    Un saludo.

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  3. Hola Igor,

    Un gran articulo Igor, yo digo egual que mi amigo jose Fransisco :)
    Yo creo bueno desde ahora que comunicamos en este espacio lo que estamos comunicando por mail porque hablamos finalmente de un tema que tiene su sentido aqui, a saber : como realmente definir lo que es compatible con el veganismo y lo que no lo es. Todavia, no he visto reflexion precisa sobre la teoria de la pratica vegana en si misma.

    Las pregunta que yo me pregunto pueden tambien ser la que otras personas se preguntan. Por que finalmente hay muchos casos donde podemos piensar si un acto es compatible con el veganismo o no ? Y finalmente, la question verdadera ser : existe una respuesta a la pregunta : que actos son preciseamente compatible con el veganismo y por que ?

    Asi que para reempezar la discusion aqui, voy a replantear los que yo digo en mi ultimo mail y hacer mas o mneso un copio pego. Yo preciso por la gente que podra leir este comentario que Igor decia que finanzar medicamento testado en personas no humanas o que conlleva susbtancia del cuerpo de este persona estuve compatible con el veganismo, y en este ultimo mail que le envio, yo pone en duda este affirmacion. Aqui este el mail :

    Analysamos dos casos distintos : El de comprar un hamberguesa vegano al mac donalds y el de pagar un medicamente testado en otras personas no humanas o que conlleva substancia de origen "animal".

    1. Caso del hamberguesa :
    - El producto (el hamberguesa) es vegano : no hay explotado a ninguna persona no humana.
    - El dinero que se le da a mac donalds por comprar este producto puede financiar la explotacion de las personas no humanas como no puede la financiar : es de la responsabilidad de la empresa.
    - La persona que compra el producto no sabe si el dinero que se le da a mac donalds va a financiar la explotacion de las personas no humanas.

    2. Caso de los medicamentos :
    - El producto (el medicamento) no es vegano : es el fruto de la explotacion de las personas no humanas.
    - El dinero que se le da a las empresa que has creado el medicamento va de manera segura financiar la explotacion de las personas no humanas.
    - La persona que compra el product, aunque no quiere que se explota las personas no humanas, sabe perfectamente que el dinero que se le da a la empresa va a financiar la explotacion de las personas no humanas.

    La diferencia importante que yo ve en estos dos ejemplos es que en uno caso, se paga voluntariamente un producto vegano y en un otro caso, se paga voluntariamente un producto no vegano que viene de la explotacion de las personas no humanas. A mi modo de ver, el echo que los compradores "no quieren que las personas no humanas sean explotado para hacer un medicamenteo" es irrelevante y no puede ser un argumento para decir que es compatible con el veganismo, porque cuando pagan por eso saben pertinentemente que este acto va a financiar la explotacion de las personas no humanas de manera segura. Por lo tanto, si pagan por eso, son directamente culpable de financiar la explotacion de las personas no humanas aunque no lo quiere.

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  4. (eso es la segunda parte del commentario porque no he podido lo poner en una vez, havia una limita de 4096 caractera)

    A mi modo de ver es exactamente como el circo con personas no humanas aunque tu dices que no :

    3. Caso del circo con personas no humanas :
    - El producto (elespectaculo) no es vegano : es el fruto de la explotacion de las personas no humanas.
    - El dinero que se le da a las empresa que has creado el espectaculo con personas no humanas va de manera segura financiar la explotacion de las personas no humanas.
    - La persona que compra el espactuculo, aunque no quiere que se explota las personas no humanas, sabe perfectamente que el dinero que se le da a la empresa va a financiar la explotacion de las personas no humanas.

    Todo lo que dices para defender el argumento que es compatible con el veganismo de pagar medicamentos no vegano puede decir se para defender el argumento que es compatible con el veganismo de pagar un circo no vegano o que es compatible con el veganismo de pagar vegetal que viene de la explotacion de las personas no humanas :en ambos casos, las personas que pagan el producto saben que el producto esta echo con la explotacion de las personas no humanas, y aunque no quieren pagar por la metodas no vegana, estan pagando por este metoda de explotacion.

    Que te parece Igor ?

    Muchas Gracias por tu respuesta. La verdad que creo que este tema se le plantea a muchas personas y que encuentrar una respuesta logica y racional sera muy util por muchas personas.

    Un abrazo, jérémie, de Marsella.

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    1. Hola, Jérémie.

      Estoy muy de acuerdo con la idea de expresar tus dudas públicamente en lugar de hacerlo por privado, no sólo por la utilidad que pueda tener para otros, sino también para que el debate quede abierto a la participación de más personas. Yo desearía que la gente se animase a participar en el blog sin tapujos y que sirviera para que se abrieran diferentes líneas de discusión, que se formularan dudas u opiniones, y que no fuesen necesariamente dirigidas hacia mi persona, sino hacia cualquiera que crea tener algo interesante que decir y quiera responder. No sólo creo que sería muy enriquecedor, sino que en lo personal también me sería de gran ayuda, puesto que las responsabilidades diarias me dejan muy poco tiempo y a menudo me veo en la muy desagradable obligación de retrasar mucho mis respuestas.

      En este caso concreto, el comentario forma parte de una conversación ya antigua y extensa, y temo que quizá haya muchos que no terminen de entender ciertas cosas que se están comentando. Pero bueno, quizá me equivoque.

      Yo no veo que los dos primeros casos sean diferentes, o no veo que sean necesariamente diferentes. Por ejemplo, dices que el medicamento no es vegano, pero yo encuentro que sí lo es (o al menos no entra en conflicto con el veganismo). Lo que no sería vegano es el proceso con el que se ha obtenido. Se ha obtenido mediante la explotación animal, pero una vez obtenido, si el medicamento ya no exige más explotación animal, entonces sí es perfectamente compatible con el veganismo. En un caso te estás fijando en el producto en sí, mientras que en el otro tu atención se dirige a la forma en que se ha obtenido el producto.

      En el primer caso también puede existir alguna fase en la producción de la hamburguesa que no sea compatible con el veganismo. Pueden haberse empleado animales nohumanos durante el proceso de cultivo o recolección de la soja o el vegetal empleado para la elaboración de la hamburguesa; puede haberse empleado estiércol de esclavos nohumanos; pueden haberse usado pesticidas; y, en fin, pueden haberse dado un sinfín de otras situaciones contrarias al veganismo. En un mundo regido por el especismo, esto, de hecho, supera la mera posibilidad. Hablamos de algo altamente probable.

      Por otro lado, no es seguro tampoco que en el caso del medicamento nuestro dinero vaya a financiar más explotación animal. La empresa farmacológica podría tomar la decisión de dedicarse enteramente a la fabricación de los que ya tiene desarrollados y renunciar a la labor de desarrollar nuevos. Pero, sea como sea, la decisión es de ellos, no nuestra. Tanto si McDonalds como la farmacéutica deciden invertir su dinero en más explotación animal, no será una explotación que nosotros hayamos demandado bajo ningún concepto. Nosotros no somos responsables de lo que otros por propia determinación hagan con su dinero, por más que nosotros les hayamos podido proporcionar ese dinero.

      Esto ya lo venimos comentando desde hace tiempo, y me parece que la confusión en torno a este punto es el culpable de muchas otras confusiones. Si un amigo me dice que necesita dinero y yo se lo presto, en caso de que decida emplear después ese dinero para cometer un crimen, yo no seré responsable del mismo. Yo no le dije ni demandé que matase a nadie ni le di el dinero para eso. Esto es análogo a los otros casos. Al comprar una hamburguesa vegana no estamos pidiendo a McDonalds que explote a ninguna vaca, y al comprar un fármaco no le estamos pidiendo a la empresa farmacológica que explote animales nohumanos para desarrollar otros fármacos.

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    2. Una cosa es que demandemos explotación animal, y otra cosa muy distinta es que se produzca o haya producido explotación animal en lo que demandamos. No se si se aprecia la diferencia, pero me parece sumamente importante y considero que es la clave de toda esta cuestión. E insisto en algo que he dicho infinidad de veces: lo segundo no deja de ser también importante, pero pertenece a una categoría diferente. Nuestra influencia sobre ello es mínima y difícilmente podrá hacerse nada mientras no haya una base mínima de consideración moral hacia los nohumanos.

      Por eso el caso del circo es diferente. En ese caso estamos demandado explotación animal. Ni siquiera me parece correcto el tercer punto del mismo. ¿Cómo no vamos a querer algo que estamos demandado y por lo que estamos pagando? A no ser que lo hagan a punta de pistola, es indudable que quienes van a ver un espectáculo que explota animales quieren esa explotación animal.

      Lo que sí creo que seria un caso análogo al de los anteriores es el siguiente: el Circo del Sol (Cirque du Soleil) es conocido, entre otras cosas, por no emplear animales nohumanos. Si vamos a uno de sus espectáculos no estamos demandado explotación animal. Ahora bien, imaginemos que la compañía decide emplear el dinero recaudado para comprar algunos esclavos nohumanos y empezar a hacer un nuevo espectáculo con ellos. ¿Seríamos nosotros responsables de ello porque parte de ese dinero se lo hemos dado nosotros? Claro que no. Nosotros no hemos demandado nada de eso.

      Espero haberte podido ser de ayuda, Jérémie.

      Un saludo.

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    3. Lo siento pero si esta en contra del veganismo en su definicion estricta, y me refiero a los veganos que atacan a otros usando la no explotación como punto fuerte, por que como puedes estar en contra de la explotacion pero a su vez seguir financiandola? Al seguirla financiando la mantienes viva asi que equivale a seguir demandandola. Igual pienso que el veganismo aporta mucho, el problema está en el enfoque. Yo también soy vegana.

      Saludos

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