ÉLISABETH ROUDINESCO: Entre las
derivas contemporáneas cientificistas, existe una que me impacta
particularmente en la medida en que mezcla una perspectiva
utilitarista y cognitivista, un ideal jurídico y un objetivo llamado
ecológico (o de «ecología profunda»).
Pienso en el proyecto «darwiniano» concebido por Peter Singer y
Paola Cavalieri1, y que consiste no en proteger a los
animales de la violencia instituyendo un derecho de los animales,
sino a conceder a los «grandes monos no humanos» los derechos del
hombre. El razonamiento, aberrante a mi modo de ver, descansa en la
idea de que, por un lado, los grandes monos estarían dotados de
modelos cognitivos que les permiten aprender el lenguaje en igualdad
de condiciones que los hombres, y por el otro, que serían más
«humanos» que los humanos atacados de locura, senilidad o
enfermedades orgánicas que los privarían del uso de la razón.