viernes, 18 de noviembre de 2016

La oruga que susurraba a las hormigas

 
Algunas orugas de mariposa anuncian su presencia con vibraciones, de modo semejante a los saltamontes. Restriegan órganos especiales, llamados papilas vibratorias, de un lado a otro de su rugoso exoesqueleto. Este movimiento crea una señal acústica, semejante a la que se produce cuando en una banda de músicos con instrumentos caseros uno de ellos frota sus dedos cubiertos con dedales sobre una tabla de lavar.

Sin embargo, las orugas no envían su señal vibratoria a otros miembros de su propia especie
las orugas son mariposas inmaduras y no se aparean
, sino a las hormigas. Estas llamadas atraen a las hormigas, que recogen las secreciones azucaradas que las orugas producen en una glándula especial ubicada en su espalda. Las orugas también producen un olor que alerta a las hormigas de la presencia de depredadores. A cambio de la comida, las hormigas actúan como guardaespaldas, pululando alrededor de la oruga y manteniéndola a salvo de las avispas y otros depredadores. En alguna especies, las hormigas llevan a la oruga a sus nidos y allí la alimentan. Las probabilidades de que una oruga sobreviva sin la ayuda de las hormigas son nulas.

Las orugas pueden utilizar las vibraciones para hacer que las hormigas se acerquen a ellas, porque éstas utilizan las vibraciones para llamar a otras hormigas. Muchas especies de hormigas utilizan las vibraciones para comunicarse con los miembros de su colonia y para pedir ayuda cuando la necesitan.

En una de las especies investigadas, una hormiga que había quedado sepultada por el hundimiento de un túnel, emitió un singular chirrido para alertar a las hormigas de los alrededores de la colonia, que se apresuraron a desenterrarla. Otras especies utilizan las vibraciones para notificar a sus compañeras la localización de fuentes de alimento.

Así pues, es fácil entender por qué las vibraciones de la oruga pueden llamar la atención de las hormigas, guiándolas al descubrimiento de las secreciones nutritivas.

La habilidad de enviar señales a una especie diferente no representa un mero capricho de la evolución. Otros dos grupos de orugas de mariposa que se asocian con hormigas también llaman a sus compañeras haciendo vibrar el sustrato. Sin embargo, nunca utilizan las papilas vibratorias, y los investigadores no saben cómo producen las señales.


Stephen Hart, 1996.
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Texto original: El lenguaje de los animales
 

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