Cartas a mis ovejas es un viaje
ágil e íntimo, narrado en forma epistolar, a través de la vida de
una mujer que vive en las Montañas Azules, en Australia, con sus
cuatro ovejas rescatadas. La autora combina su experiencia directa
con las ovejas con su erudición para guiarnos, a través de la
lectura de este libro, en el descubrimiento de la subjetividad de las
ovejas y de la vida social de los animales en general. Con un
lenguaje sencillo y cercano, estas cartas son un diálogo abierto y
sincero con sus ovejas, donde les habla de una amplia variedad de
temas —como las emociones, la cognición, la espiritualidad, la
cultura o los prejuicios especistas—, que ayudan a comprender las
similitudes y diferencias entre humanos y otros animales.
Libro disponible en España y toda Hispanoamérica (Argentina, Colombia, Ecuador, México, Uruguay...).
* * * * * * * * *
«No tenía intención de quedarme aquí
sentado toda la tarde leyendo este libro, pero lo he hecho. Las
ovejas son infinitamente más complejas de lo que casi cualquiera
hubiese pensado antes de que Teya pusiera su brillante mente (y su
corazón) a trabajar. Este libro rebosa de ideas nuevas y genuinas.
No he sido capaz de dejarlo.» —Jeffrey M. Masson
«"No seas borrego", se dice
a menudo, pero siempre se expresa desde la ignorancia de quiénes son
en realidad estos animales. Invito a todos a acompañar a Teya en su
viaje por Cartas a mis ovejas para descubrirlo.» —Pam Ahern
«Cartas a mis ovejas es un
libro sin igual. Mediante la palabra y la imagen, nos explica los
comportamientos de los humanos y las ovejas de un modo vívidamente
detallado. Con honestidad y elegancia, la obra le ofrece al lector un
espacio cómodo y seguro desde el que contemplar nuestras relaciones
con los otros animales.» —Carol Gigliotti
«Lea este libro y ria, llore y suspire
con el, y estoy seguro de que saldrá de su lectura con una visión
nueva y enriquecida de las personalidades tan diferentes que muestran
las ovejas y de lo especiales que son todos y cada uno de los
individuos.» —Marc Bekoff
«Era
un proyecto arriesgado. Bien podría haber resultado cursi, pero no
lo ha sido en absoluto. Ha resultado ameno, dialógico, fundamentado
y de alcance amplio. Íntimo, con aire epistolar, sus reflexiones más
teóricas brotan de forma orgánica a partir del testimonio de
ciertos incidentes específicos. Mucho conocimiento transmitido de
forma distendida. Ha sido una experiencia muy placentera.» —Brook
Emery
«Este
breve y hermoso libro nos revela lo que sucede cuando tratamos a los
animales no humanos con la misma consideración que tratamos a otros
seres humanos; es la elegante y compasiva historia de una familia.»
—EcoLit Books
«Si el asombro es una respuesta común
en la vida animal, humana y no humana, Pribac demuestra que también
lo es el duelo. Sus ovejas lloran la pérdida de su amigo canino, y
el libro cierra con el dolor de Pribac y su esposo por la pérdida de
una oveja. […] Es conmovedor, y aun así, Pribac nos recuerda la
inevitabilidad de la muerte: "Poco podemos hacer a ese respecto.
[Los ciclos de vida] nos roban, pero también nos obsequian con sus
regalos". Creo que los lectores encontrarán muchos regalos
entre las páginas de este libro.»
—Bibliotekos
«Cartas a mis ovejas es una
obra de arte, una novela, una carta de amor, un poema. Lo tomé una
tarde y no pude soltarlo. Lo leí de un tirón. Reí, asentí con
complicidad, lloré. Es una preciosidad de libro.» —Allveganbooks
LAS
OVEJAS
Líbranos de la fiera tiranía
Líbranos de la fiera tiranía
de
los humanos, Jove omnipotente
(una oveja decía,
entregando el vellón a la tijera);
que en nuestra pobre gente
hace el pastor más daño
en la semana, que en el mes o el año
la garra de los tigres nos hiciera.
Vengan, padre común de los vivientes,
los veranos ardientes;
venga el invierno frío,
y danos por albergue el bosque umbrío,
dejándonos vivir independientes,
donde jamás oigamos la zampoña
aborrecida, que nos da la roña,
ni veamos armado
del maldito cayado
al hombre destructor que nos maltrata,
y nos trasquila, y ciento a ciento mata.
entregando el vellón a la tijera);
que en nuestra pobre gente
hace el pastor más daño
en la semana, que en el mes o el año
la garra de los tigres nos hiciera.
Vengan, padre común de los vivientes,
los veranos ardientes;
venga el invierno frío,
y danos por albergue el bosque umbrío,
dejándonos vivir independientes,
donde jamás oigamos la zampoña
aborrecida, que nos da la roña,
ni veamos armado
del maldito cayado
al hombre destructor que nos maltrata,
y nos trasquila, y ciento a ciento mata.
Suelta la liebre pace
de lo que gusta, y va donde le place,
sin zagal, sin red y sin cencerro;
y las tristes ovejas (¡duro caso!),
si hemos de dar un paso,
tenemos que pedir licencia al perro.
de lo que gusta, y va donde le place,
sin zagal, sin red y sin cencerro;
y las tristes ovejas (¡duro caso!),
si hemos de dar un paso,
tenemos que pedir licencia al perro.
Viste y abriga al hombre nuestra
lana;
el carnero es su vianda cotidiana;
y cuando airado envías a la tierra,
por sus delitos, hambre, peste o guerra,
¿quién ha visto que corra sangre humana
en tus altares? No: la oveja sola
para aplacar tu cólera se inmola.
Él lo peca, y nosotras lo pagamos.
¿Y es razón que sujetas al gobierno
de esta malvada raza, Dios eterno,
para siempre vivamos?
¿Qué te costaba darnos, si ordenabas
que fuésemos esclavas,
menos crüeles amos?
que matanza a matanza y robo a robo,
harto más fiera es el pastor que el lobo».
el carnero es su vianda cotidiana;
y cuando airado envías a la tierra,
por sus delitos, hambre, peste o guerra,
¿quién ha visto que corra sangre humana
en tus altares? No: la oveja sola
para aplacar tu cólera se inmola.
Él lo peca, y nosotras lo pagamos.
¿Y es razón que sujetas al gobierno
de esta malvada raza, Dios eterno,
para siempre vivamos?
¿Qué te costaba darnos, si ordenabas
que fuésemos esclavas,
menos crüeles amos?
que matanza a matanza y robo a robo,
harto más fiera es el pastor que el lobo».
Mientras que así se queja
la sin ventura oveja
la monda piel fregándose en la grama,
y el vulgo de inocentes baladores
¡vivan los lobos! clama
y ¡mueran los pastores!
y en súbito rebato
cunde el pronunciamiento de hato en hato
el senado ovejuno
«¡ah!» dice; «todo es uno».
la sin ventura oveja
la monda piel fregándose en la grama,
y el vulgo de inocentes baladores
¡vivan los lobos! clama
y ¡mueran los pastores!
y en súbito rebato
cunde el pronunciamiento de hato en hato
el senado ovejuno
«¡ah!» dice; «todo es uno».
~Andrés Bello~

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