sábado, 13 de octubre de 2018

EN BUSCA DE LA SINTIENCIA ANIMAL: UNA REVISIÓN SISTEMÁTICA DE LA LITERATURA CIENTÍFICA


SUMARIO SIMPLE 

A menudo se pone un duda y se cuestiona la vida emocional de los animales. Debido a la naturaleza subjetiva de las emociones animales, muchos piensan que se halla fuera del alcance de la medición científica. Por medio de esta revisión sistemática, que comprende más de dos décadas de literatura científica, descubrimos que esto no es realmente así. Revisamos la literatura científica usando una lista de palabras clave referidas a emociones positivas y negativas y a terminología relacionada con la sintiencia animal. Descubrimos que las vidas subjetivas de los animales no son sólo una parte vital de la investigación médica humana, sino que se miden y se estudian regularmente con rigor científico.

RESUMEN

Los conocimientos en torno a la sintiencia animal son fundamentales para muchas disciplinas e imperativos para el movimiento de bienestar animal. En esta revisión examinamos las exploraciones y discusiones referentes a la sintiencia animal dentro de la literatura científica. En lugar de tratar de extraer un significado de las muchas definiciones complejas y abstractas de la sintiencia animal, buscamos entre más de dos décadas de literatura científica utilizando una lista revisada por pares de 174 palabras clave. La lista consistía en emociones humanas, terminología asociada con la sintiencia animal y rasgos que a menudo se consideran indicativos de estados subjetivos. Descubrimos que en realidad se está explorando muy poco, y que existe en cambio mucho consenso sobre lo que los animales pueden sentir. ¿Por qué hay entonces tanto escepticismo en torno a la ciencia de la sintiencia animal? La sintiencia se refiere a los estados subjetivos de los animales, por lo que a menudo se piensa que es imposible medirla objetivamente. Sin embargo, si tenemos en cuenta que gran parte de la investigación hallada que acepta y emplea la sintiencia animal se realiza con el fin de desarrollar drogas y tratamientos humanos, parece que medir la sintiencia no es, después de todo, tan imposible como se pensaba. En este artículo exploramos qué es lo que se ha publicado sobre la sintiencia animal en la literatura científica y cuáles son las lagunas de la investigación. Sacamos conclusiones sobre las implicaciones para la ciencia del bienestar animal y abogamos por la importancia de abordar estas lagunas de nuestro conocimiento. Descubrimos que hay necesidad de una mayor investigación sobre los estados emocionales positivos de los animales, y que todavía hay mucho que aprender sobre ciertos taxones como los de los invertebrados. Tal información no sólo será útil para apoyar e iniciar modificaciones legislativas, sino que ayudará a aumentar la comprensión y desarrollar unas acciones y actitudes hacia los animales potencialmente positivas.

1. INTRODUCCIÓN 

"Los animales son como robots: no pueden razonar ni sentir dolor" (Descartes, 1596-1650). Esta cita puede parecer obsoleta si consideramos el momento en que fue dicha y la evidencia científica contraria que hemos acumulado desde entonces. Sin embargo, cuando se considera que muchos animales nohumanos (de ahora en adelante serán referidos como "animales") son tratados inhumanamente a diario con fines de alimentación, entretenimiento, investigación y lucro, la cita todavía parece relevante en la actualidad. ¿Qué nos impide adoptar un enfoque humanitario hacia la ganadería, y qué nos impide prohibir la crueldad animal como entretenimiento? Los argumentos son a menudo multifacéticos; incredulidad o desconocimiento sobre el sufrimiento animal, ansias de lucro, o falta de empatía provocada por procesos y discursos históricos en torno al valor moral de los animales (Birke y Arluke 2006). Desarrollar y compartir conocimientos en torno a la sintiencia animal es clave para abordar estos argumentos. La sintiencia animal se refiere a la capacidad de los animales para sentir y experimentar emociones tales como la alegría, el placer, el dolor y el miedo. La capacidad de los animales para sentir estados tanto positivos como negativos es lo que impulsa el movimiento de bienestar animal y es la razón por la cual existen leyes de protección animal (Turner 2006; Jones 2012; Proctor 2012).

Originalmente, la preocupación por los animales se centraba principalmente en su salud física, sin pensar demasiado en su bienestar psicológico (Mellor 2012). Sin embargo, el interés científico por la experiencia subjetiva de los animales ha aumentado notablemente en los últimos 10-20 años (véase Proctor 2012, para una revisión). La sintiencia animal es a veces descartada debido a la naturaleza subjetiva de las emociones y los sentimientos, los elementos fundamentales de la sintiencia animal (por ejemplo, Rose 2002; Dawkins 2012; Rose et al. 2012). Por contra, otros argumentan que la naturaleza compleja y subjetiva de la conciencia no debe ser razón para negarla o rechazarla como una ciencia sólida (Proctor 2012; Damasio 1998; Allen y Bekoff 2007). Creemos que aunque la sintiencia se refiera a estados subjetivos, no se trata sólo de eso, como tampoco la mayor parte de la psicología humana. La experiencia emocional de los humanos es una experiencia personal y está sujeta a falsos informes (Proctor 2012). Pero no por ello negamos que los humanos sean sintientes, mientras que muchos cuestionan la sintiencia animal sobre la misma base. Así pues, la sintiencia animal parece ser una desafortunada víctima de esta paradoja científica. Mientras que otras áreas científicas a menudo se las arreglarán con datos imperfectos, la sintiencia animal requiere de pruebas inequívocas para contrarrestar esta tendencia (Bekoff 2005; Yue-Cottee 2012). El neurocientífico Donald Griffin acuñó el término "perfeccionismo paralítico" para describir esta contradictoria forma de los científicos de demandar certezas absolutas antes de poder aceptar la sintiencia animal. Argumentó que la interpretación exitosa de los estados mentales de los demás es una herramienta vital para las interacciones sociales, tanto para los humanos como para los animales (Griffin 1998).

A pesar de estar sujetas a debate, las referencias a la sintiencia animal se hallan en toda la literatura científica
, aunque en diversas formas. De hecho, muchos experimentos dependen de que sus sujetos animales sean sintientes (Burdorf y Panksepp 2006). Los estudios analgésicos, por ejemplo, requieren de modelos animales que sientan dolor, y los modelos de esquizofrenia animal se prueban para diversas emociones, como el miedo y la ansiedad. Además, hay una gran cantidad de estudios científicos, leyes y políticas que buscan minimizar el sufrimiento de aquellos mismos animales cuya sintiencia se cuestiona tan a menudo (Rollin 2007; Boissy et al. 2007; Fraser 2009). Para superar la naturaleza paradójica de la ciencia de la sintiencia animal, buscamos comprender lo que se acepta y conoce sobre la sintiencia animal en la literatura científica. El primer desafío fue abordar la falta de consenso en lo que respecta a la definición de sintiencia. No existe una definición de sintiencia universalmente aceptada, y hay muchas opiniones diferentes sobre dónde reside la sintiencia en el reino animal (Turner 2006; Boyle 2009). Nos ocupamos de esto al intentar ser lo más holísticos posibles. El resultado fue una lista de palabras revisada por pares compuesta de emociones primarias y secundarias, términos técnicos y rasgos que comúnmente se consideran indicativos de sintiencia. Nuestra intención no era probar la solidez o validez de estas palabras clave para definir o probar la sintiencia animal, sino que deseábamos revisar lo que se ha explorado y discutido con respecto a los estados subjetivos de los animales. 

1.1. EL LADO POSITIVO DE LA SINTIENCIA 

Aunque hoy en día las experiencias subjetivas de los animales reciben una atención mucho mayor que hace 50 o incluso 20 años, la investigación aún se centra en las experiencias negativas de los animales (Mellor y Bayvel 2009). Si bien esta investigación ha sido fundamental para mejorar muchas prácticas que involucran a los animales, no ha tenido en cuenta la importancia de las experiencias y emociones positivas para su bienestar (Boissy, Manteuffel y Jensen 2007). En años más recientes, los científicos han comenzado lentamente a reconocer que las emociones y experiencias positivas también son un área fundamental de la ciencia del bienestar animal y claves para garantizar un buen estado de bienestar (Mellor 2012; Boissy, Manteuffel y Jensen 2007; Duncan 1993; Mench 1998; Duncan 2005; Broom 2010). La aparición de nuevas disciplinas, tales como la "Psicología positiva" (Diener y Lucas 2000; Linley y Joseph 2006) y la "Neurociencia afectiva" (Panksepp 2004), que inciden tanto en los efectos positivos como en los negativos, representa una evidencia de esta nueva perspectiva. No obstante, el progreso continúa siendo lento, y la comprensión científica de las emociones negativas supera con creces la de las emociones positivas, tanto en animales como en humanos (Boissy, Manteuffel y Jensen 2007). En este estudio, intentamos revisar tanto lo que se asume como lo que se explora en la literatura científica con respecto a los aspectos positivos y negativos de la sintiencia de los animales y el impacto que esto tiene en el bienestar animal. 

1.2. MAMÍFEROCENTRISMO

La investigación sobre la sintiencia animal a menudo es acusada de estar centrada en los mamíferos. Esto se debe principalmente a las similitudes fisiológicas y neurológicas entre los seres humanos y los demás mamíferos, y la relativa facilidad de sacar conclusiones a partir de argumentos por analogía (Yue-Cottee 2012; Sherwin 2001). Además, las actitudes hacia los animales pueden verse afectadas por las tendencias humanas innatas de simpatizar con los animales en función de su condición, uso, atractivo o supuesta inteligencia (Gallup Jr. 1986; Driscoll 1995). Yue-Cottee, por ejemplo, describe cómo a menudo se recurre a la sangre como una razón para negales sentimientos subjetivos a los peces. Argumenta que una diferencia metabólica no debe ser utilizada como una razón para negarles consideración o protección, particularmente a la luz de la evidencia científica en sentido contrario (Yue-Cottee 2012). Sin embargo, hay esperanzas, y la ciencia se está alejando lentamente de esta dominante perspectiva mamíferocéntrica. Por ejemplo, en los últimos años hemos visto una atención creciente respecto a las mentes subjetivas de los invertebrados, como los cefalópodos y los crustáceos decápodos (Mather 2008; Elwood 2011; Magee y Elwood 2013). A medida que el ámbito de las investigaciones sobre la sintiencia animal continúe creciendo, los científicos deberían ser capaces de llevar a cabo un mayor desarrollo de las metodologías utilizadas para explorar los estados afectivos de los animales. Esto resultará en un mayor conocimiento científico sobre las habilidades de los animales que ayudará a cambiar las ideas de la gente sobre los animales y tendrá diversas implicaciones para las costumbres y la industria. En este estudio hemos revisado artículos publicados entre 1990 y 2012, y hemos identificado cuáles son los taxones que se están estudiando. Esto nos ha permitido evaluar la progresión de la investigación y el conocimiento de la sintiencia animal, comprender lo que se sabe sobre los diferentes taxones, e identificar las lagunas que restan a nuestro conocimiento.

1.3. INVESTIGACIÓN HUMANA

La posibilidad de que el estudio afecte al bienestar de los sujetos animales sigue siendo una de las mayores paradojas éticas de la investigación de la sintiencia animal. Aunque muchos de los estudios que usan animales hayan sido sometidos a algún grado de revisión ética, esto no significa necesariamente que el estudio no haya perjudicado significativamente el bienestar de los animales involucrados. Por ejemplo, las metodologías que implican procedimientos inhumanos se pueden aprobar con base en que el potencial de los resultados justifica el sufrimiento infligido (Orlans 1997). Además, aún son muchas las investigaciones con animales en todo el mundo que continúan si ninguna moderación (Gluck, DiPasquale y Orlans 2002; Taylor et al. 2005). Es probable que esta situación mejore a medida que el enfoque de las investigaciones de la sintiencia y el bienestar animal torne hacia el estudio de los estados emocionales positivos. El objetivo de tales estudios fomentaría la promoción y evaluación de las emociones positivas, en lugar de las negativas.

Cuando la investigación requiere usar animales, un posible cambio sería abordar la manera en que son alojados éstos para el estudio. El tema del alojamiento ha recibido mucha atención en términos de jaulas enriquecidas y entornos naturalistas (Baumans y van Loo 2013; Quirke y O'Riordan 2012), pero existe un mayor margen de mejora cuando se examina el tema del alojamiento y la reproducción en general. Por ejemplo, cuando la investigación pretende explorar el comportamiento de los animales para una mayor comprensión etológica, las muchas alternativas existentes a los laboratorios deberían, cuando menos, explorarse. Por ejemplo, las poblaciones existentes de mascotas o de animales de refugios, de zoológicos, de granjas o salvajes, a menudo pueden proporcionar el material necesario para la investigación. De hecho, tales poblaciones pueden proporcionar un modelo más realista de la especie que un animal criado en un laboratorio (Marino y Frohoff 2011). En este estudio hemos documentado dónde eran alojados los animales o dónde se llevaron a cabo los estudios, por ejemplo, si eran animales de zoológico o de laboratorio. También registramos el propósito principal del estudio, por ejemplo, si el estudio buscaba desarrollar conocimiento sobre la conducta de los animales o mejorar su bienestar. Luego examinamos la relación entre estos datos para comprender cómo se alojaban los animales para cada uno de los propósitos principales y sacamos conclusiones sobre potenciales mejoras de bienestar. 


1.4. LA IMPORTANCIA DE LA INVESTIGACIÓN DE LA SINTIENCIA ANIMAL

Comprender la sintiencia animal tiene muchos beneficios para los seres humanos, los animales y la ciencia. Un escepticismo excesivo, particularmente cuando es infundado, dificulta el proceso científico y el cambio positivo para los animales (Dawkins 2001; Griffin 1995). Además, aceptar que los animales poseen estados afectivos puede ser un paso importante para abordar otros problemas clave de la neurociencia (Brugdorf y Panksepp 2006). Los muchos paralelismos existentes entre las experiencias subjetivas de los animales y las de los humanos son empleados con notoriedad en las investigaciones que requieren modelos animales de las aflicciones humanas (Panksepp 2004). Y lo que es más importante, saber lo que experimentan los animales, lo que les importa y lo que constituye una buena vida para ellos, es clave para una verdadera mejora de su bienestar. Al igual que en los humanos, la experiencia de las emociones positivas, tales como la alegría y el placer, guarda una significativa relación con el bienestar mental y físico de los animales (Boissy
et al. 2007; Balcombe 2009).

Tratamos de abordar la falta de consenso sobre la prevalencia de la sintiencia animal mediante la revisión exhaustiva de la literatura científica. Analizamos la progresión de la investigación publicada discutiendo y explorando varios aspectos de la sintiencia animal durante un período focal de 22 años. Los resultados resaltan lo que se está explorando y lo que se tiene asumido respecto a la sintiencia animal, y en qué taxones. A medida que la población humana crece, también lo hace la cantidad de animales que utilizamos para nuestros propósitos. Comprender las mentes subjetivas de los animales es, por lo tanto, de suma importancia para su bienestar. Esperamos que los hallazgos de este documento sean capaces de resaltar el enfoque que ha de seguir la investigación futura en el campo de la sintiencia animal y cuál es la importancia de lo que ya sabemos.

2. MATERIALES Y MÉTODOS

2.1. PALABRAS CLAVE
 
Recopilamos una lista de emociones, rasgos y terminología asociada o indicativa de sintiencia animal usando tres listas existentes de emociones humanas (Parrott 2001; Plutchik 2001; HUMAINE 2006), y 22 palabras clave específicas de los animales y la sintiencia animal (
Tabla A1 del Apéndice). Estas palabras derivaron de revisiones de la literatura anteriores al inicio del estudio. Cada palabra clave fue ampliamente definida para asegurar que en la revisión sólo se hiciese referencia a las experiencias subjetivas de los animales. La lista final de 174 palabras clave fue revisada por pares y aprobada por un científico experto en el campo de la sintiencia animal (Bekoff, M., comunicación personal). 


2.2. BÚSQUEDA DE LITERATURA

Buscamos en la base de datos de dos revistas, Science Direct e Ingenta Connect, artículos de revistas revisadas por pares, indizadas desde 1990, que contuvieran la palabra clave y la palabra 'animal' en el resumen, el título o las palabras clave. Se eligió el período focal de 1990 a 2012 porque permitía un período de estudio amplio y reciente, y porque era factible de acuerdo con nuestras limitaciones de tiempo. Luego filtramos los resultados de acuerdo con los siguientes criterios. En primer lugar, eliminamos todos los libros, las comunicaciones breves, las cartas, los artículos que no fuesen en inglés, las revisiones y los artículos sin resumen, dejando sólo aquellos artículos de investigación que fuesen originales y completos. En segundo lugar, eliminamos los artículos que no usaban animales y que sólo hacían referencia a estudios o hallazgos previos de investigaciones con animales. Finalmente, sólo conservamos los artículos que usaban las palabras clave en consonancia con su definición precisa y en referencia al estado subjetivo de los animales. Por ejemplo, el estrés fue registrado como un estado emocional, siendo omitida la referencia al estrés como un estado fisiológico, como el estrés térmico.

Cada uno de los autores participó en la recopilación de datos, y para garantizar la coherencia, cada palabra clave y categoría utilizada en el estudio fue definida con ejemplos prácticos para reducir el grado de subjetividad. Además, se realizaron pruebas de fiabilidad entre observadores para cada aspecto de la recopilación de datos (por ejemplo, selección y categorización de artículos) a lo largo del período de estudio. La fiabilidad superó el 95% de concordancia en cada una de las pruebas.

2.3. LAS PREGUNTAS DE LA INVESTIGACIÓN

Después de la fase de clasificación inicial, respondimos una serie de preguntas para cada resumen de los artículos. Para empezar, analizamos si el estudio asumía o exploraba la existencia de la palabra clave en sujetos animales. Por ejemplo, un estudio puede explorar si las ratas pueden experimentar dolor, o bien puede medir el dolor experimentado por las ratas después de un analgésico. El último acepta que las ratas pueden sentir dolor y emplea ese conocimiento, mientras que el primero explora si las ratas pueden o no experimentar dolor. Se revisaron ambos tipos de estudios para medir la aceptación de las emociones animales en la literatura científica y para establecer qué aspectos de la sintiencia animal han sido explorados experimentalmente.

Para determinar la cantidad de artículos que se refieren a palabras clave positivas y negativas, etiquetamos cada una de las palabras clave como positivas, negativas o neutrales, dependiendo de la valencia de la emoción o el rasgo representado. Por ejemplo, la palabra clave dolor fue etiquetada como negativa, mientras que la palabra clave placer lo fue como positiva. Para las palabras clave neutrales, la valencia se definió de acuerdo con el artículo particular correspondiente. Por ejemplo, el uso del término "estado afectivo" en un estudio podía referirse a un estado afectivo negativo o positivo, o a ambos, mientras que la palabra clave "teoría de la mente" no tenía valencia y permanecía neutral.

Luego nos preguntamos en qué año se había publicado el artículo. En esta pregunta sólo analizamos los datos recogidos entre los años 1990 y 2011. Esto se debió a que los resultados de 2012 no eran representativos de todo el año debido al momento en que se produjo la recopilación de datos, que tuvo lugar a mediados de 2012. Todas las demás preguntas analizaron todo el período 1990-2012.

Para determinar si las diferencias observadas eran exclusivas de los artículos revisados o si simplemente eran un reflejo de las tendencias generales de los números de las publicaciones, observamos el número total de artículos publicados en Ingenta Connect y Science Direct en los años 1990 y 2011. Por coherencia, utilizamos los mismos criterios de búsqueda que antes, pero sin las palabras clave. Por ejemplo, se realizó una búsqueda avanzada en ambas bases de datos para determinar el número total de artículos publicados en 1990 que tuviera la palabra "animal" en el título, el resumen o las palabras clave. Luego determinamos el porcentaje de aumento o disminución entre estos años tanto para el número total de artículos publicados como para los artículos revisados.

Las preguntas restantes fueron un sondeo para obtener más detalles acerca de los animales utilizados en los estudios. Observamos qué taxones estaban siendo estudiados, registrando el subfilo, el orden, la clase y la especie o el nombre común de los animales utilizados en cada estudio. Cuando fue posible, identificamos la configuración experimental del estudio a partir del resumen del artículo. Por ejemplo, si la investigación había tenido lugar en un laboratorio, en un zoológico o en una granja. Las granjas de investigación se etiquetaron como 'granjas', debido a las similitudes ambientales de los alojamientos de los animales. Finalmente, determinamos cuál era el propósito principal de los estudios, registrando si la investigación se había realizado para beneficio humano, para estudios farmacéuticos, para avanzar en el conocimiento del comportamiento animal, para un mayor conocimiento de la sintiencia animal, o para mejorar el bienestar animal.

2.4. ANÁLISIS DE LOS DATOS

Organizamos los datos en dos hojas de cálculo; la versión uno (V1) era la hoja de cálculo intacta original, y la versión dos (V2) contenía los artículos duplicados eliminados (algunos artículos hacían referencia a más de una palabra clave). Utilizamos V1 para los análisis que buscaban palabras clave individuales, como la cantidad de artículos arrojados para cada palabra clave. Finalmente, utilizamos V2 para los análisis que nos obligaban a observar el conjunto de datos como un todo sin entradas duplicadas. Por ejemplo, la cantidad de artículos publicados en 1990 frente a 2011.

El análisis primario fue descriptivo para permitirnos revisar las relaciones entre las diferentes preguntas de investigación e identificar los tamaños de muestra adecuados para el análisis estadístico. Después de esto, utilizamos la prueba de bondad de ajuste chi-cuadrada para identificar diferencias significativas entre el número de artículos de asunción y exploración, los números registrados para cada subfilo, el propósito de los estudios, el entorno experimental, y el número de artículos publicados en 1990 en comparación con los de 2011. Todos los análisis fueron realizados usando el Paquete Estadístico para las Ciencias Sociales (SPSS, por sus siglas en inglés) versión 21 de Windows. La significancia estadística se estableció en P<0.05. 

3. RESULTADOS

Recopilamos un total de 2.804 trabajos de entre todas las búsquedas realizadas, que se quedaron en 2.562 una vez que fueron eliminadas las entradas duplicadas. Cuarenta y tres palabras clave del total de 174 arrojaron resultados adecuados, que oscilan entre uno y 635 artículos por cada palabra clave. A partir de estas palabras clave, ocho fueron etiquetadas como positivas, 23 como negativas y 12 como neutrales o dependientes del artículo particular.

3.1. ¿POR QUÉ?

La sintiencia animal no fue la razón principal del porqué de ninguno de los estudios, y sólo cinco de los artículos revisados lo consideraron como un propósito secundario o posterior. En cambio, encontramos que había tres razones generales para los estudios, y estas fueron: el beneficio humano, el bienestar animal y la conducta animal. Se realizaron significativamente más estudios con fines de beneficio humano (por ejemplo, para desarrollo farmacéutico), que por razones de bienestar animal o de conducta animal (X2 = 1.462,34, df = 2, P < 0,001). También se realizaron significativamente más estudios por razones de bienestar animal que por razones de conducta animal (X2 = 9.94, df = 1, P < 0.05).

3.2. ¿QUIÉN?

Capturamos información detallada sobre los animales utilizados para cada artículo, y encontramos que, en general, los vertebrados (n = 2.519) fueron usados significativamente más que los invertebrados (n = 32, X2 = 2.424,61, df = 1, P < 0.001). Estos dos subfilos se componían de 12 clases taxonómicas; seis de vertebrados y seis de invertebrados. Mammalia fue la clase de animales más popular utilizada (n = 2.346, 91,89%), seguida de Aves (n = 116, 4,54%) y de Actinopterygii (n = 45, 1,76%). Al descender por el árbol taxonómico descubrimos que estas clases daban paso a 57 órdenes, 11 de los cuales eran invertebrados y los 46 restantes vertebrados. Los cinco principales órdenes y especies se muestran en las Figuras 1 y 2.


Debido a que los estudios para el beneficio humano comprendían la mayoría de los artículos revisados (n = 1.765), comprobamos los resultados también en aquellos artículos eliminados para ver si sus resultados arrojaban alguna diferencia. No encontramos diferencias en cuanto al uso de vertebrados e invertebrados, y la mayoría de los estudios seguían usando vertebrados (vertebrados: n = 766, 96,47%, invertebrados: n = 28, 3,66%). Mammalia, Aves y Actinopterygii fueron las clases utilizadas más populares (Mammalia: n = 610, 76,73%, Aves: n = 110, 13,84%, Actinopterygii: n = 36, 4,53%). No obstante, hubo una diferencia en cuanto a los órdenes; Rodentia, que fueron usados en el 69,07% de los artículos en general, sólo fueron usados en el 9,91% de los artículos una vez eliminados los estudios para el beneficio humano. Los primeros cinco órdenes cambiaron a Artiodactyla (n = 277, 35,24%), Carnivora (n = 110, 13,99%), Primates (n = 90, 11,45%), Rodentia (n = 79, 9'91%) y Galliformes (n = 60, 7,53%). Las cinco especies principales pasaron a ser los cerdos (n = 100, 12,55%), las vacas (n = 73, 9,16%), las ovejas (n = 67, 8,41%), los pollos (n = 48, 6,02%) y las ratas (n = 48, 6,02%).

Figura 1. Número de artículos revisados que utilizan los cinco órdenes principales. Los datos señalados hacen referencia a los porcentajes respecto a los artículos totales.

Figura 2. Número de artículos revisados que utilizan las cinco especies o los cincos nombres comunes principales. Los datos señalados hacen referencia a los porcentajes respecto a los artículos totales.
   
3.3. ¿ASUMIDO O EXPLORADO?

De los 2.562 artículos que revisamos, 2.546 se referían a las palabras clave en términos de asunción; se aceptaba el rasgo o la emoción considerándola como presente en los sujetos animales. Los otros 16 artículos exploraban si los animales experimentaban el rasgo o la emoción. Hubo por tanto significativamente más artículos que asumían las palabras clave (n = 2.546) que estudios que exploraban su existencia (n = 16) (X2 = 2.497,4, df = 1, P < 0.001). Observando más de cerca, encontramos una preferencia manifiesta hacia los vertebrados tanto en los estudios que la exploraban como en los que la asumían. De los 16 artículos de exploración, únicamente dos estudiaban a los invertebrados, mientras que sólo 29 de los 2.534 artículos de asunción se dedicaban a los invertebrados.

3.4. PALABRAS CLAVE

Encontramos que el 74% de los artículos surgieron a partir de tan sólo cinco palabras clave. Éstas fueron miedo (n = 636, 22,68%), estrés, (n = 607, 21,65%), dolor (n = 305, 10,88%), ansiedad (n = 267, 9,52%) y depresión (n = 222, 7,92%). Estas palabras plantearon también dificultades para la recopilación de datos. Cada una de estas palabras clave arrojó entre 1.409 y 2.026 resultados en la búsqueda inicial en Science Direct, pero, desafortunadamente, Science Direct sólo permite visualizar los primeros 1.000 artículos arrojados. Por lo tanto, estas búsquedas se vieron cortadas en 1.000 artículos, en comparación con las otras palabras clave que arrojaron menos de 1.000 artículos. Si los datos se hubieran recopilado a partir de la lista completa de artículos arrojados, estas palabras clave seguirían siendo las cinco principales. Es de esperar sin embargo que hubiese habido un mayor número de artículos arrojados para cada una de estas palabras clave, y que su orden no hubiese sido necesariamente el mismo. Al eliminar del análisis los estudios para beneficio humano, descubrimos que las principales palabras clave diferían. Las cinco palabras clave principales pasaron a ser estrés (n = 223, 27,98%), miedo (n = 142, 17,82%), agresividad (n = 139, 17,44%), juego (n = 60, 7,53%) y angustia (n = 42, 5,27%). Es posible que el problema del muestreo también haya afectado a estas cifras.

Algunas de las palabras clave que arrojaron resultados eran asumidas en una gama de especies y órdenes. Por ejemplo, la palabra clave "agresividad", referida al estado emocional y no simplemente a un comportamiento agresivo, era asumida en 34 de los 57 órdenes. Siete de ellos eran órdenes pertenecientes a invertebrados, lo que significa que la "agresividad" era asumida en el 63,64% de los órdenes de invertebrados registrados en la revisión. La palabra clave "estrés", referida al estrés emocional, era asumida en 31 órdenes diferentes, 29 de las cuales pertenecían a vertebrados y 2 a invertebrados. El "miedo" era una emoción asumida en 17 órdenes, uno invertebrado y 16 vertebrados. Ninguna de las palabras clave fue al mismo tiempo explorada y asumida en la misma especie u orden dentro de un período de dos años de publicaciones. 

3.5. ¿POSITIVO O NEGATIVO?

En los estudios parece haber una mayor tendencia a suponer en los animales la existencia de estados negativos antes que positivos. De los 2.546 artículos de "asunción", sólo 154 de ellos se referían a estados o experiencias positivas en animales, en comparación con los 2.359 artículos que hacían referencia a palabras clave negativas. Los 31 artículos restantes se clasificaron como palabras clave neutrales y discutibles que no tenían valencia, como "teoría de la mente" o "conciencia". En los estudios de "exploración" descubrimos que sucedía lo contrario, siendo 11 de los 16 artículos los que examinaban palabras clave positivas, en comparación con sólo cinco artículos que examinaban las negativas, aunque el tamaño de la muestra era demasiado pequeño para cualquier clase de análisis. Cuando eliminamos los artículos dedicados al beneficio humano de los estudios de exploración y asunción, encontramos que el sesgo negativo persistía. Entre los artículos realizados por razones de bienestar o comportamiento animal, sólo hubo 149 artículos que hacían referencia a estados positivos, en comparación con los 625 artículos que se refieren a estados negativos. Además, los estudios que analizaban las emociones y palabras clave positivas tenían más probabilidades de desarrollar conocimientos sobre el comportamiento animal (n = 99, 29,29%), que sobre su bienestar (n = 49, 11.32%) o sobre cuestiones para el beneficio humano (n = 15, 0,85%).

3.6. ¿DÓNDE?

La revisión nos mostró 10 tipos diferentes de escenarios de experimentación u observación. Entre ellos, los más usados eran los laboratorios (n = 2.018, 78,92%), seguidos de las granjas (n = 323, 12,63%), los entornos salvajes (n = 109, 4,26%), los zoológicos (n = 43, 1,68%), y los hogares con mascotas (n = 33, 1,29%). Las cinco categorías restantes oscilaban entre uno y 20 artículos y comprendían establos, circos, refugios, santuarios y animales callejeros (domésticos). Los laboratorios fueron claramente los más utilizados, pero tanto los laboratorios como las granjas se registraron significativamente más que las otras ocho categorías (X2 = 2.497,4, df = 1; P < 0,001). Al eliminar los estudios para beneficio humano, encontramos resultados similares, aunque en estos otros estudios las probabilidades de uso de los laboratorios eran menores (granja: n = 320, 40.40%, laboratorio: n = 257, 32,45%, entorno salvaje: n = 13,13%, zoológico: n = 40, 5,05% y hogar con mascotas: n = 28, 3,54%). Al examinar qué tipo de palabras clave eran las estudiadas, hallamos que las probabilidades de estudiar palabras clave positivas eran mayores en los hogares con mascotas y en los zoológicos (mascotas: n = 12, 35,29%, zoológicos: n = 15, 34,88%) que en los laboratorios ( n = 73, 3,64%), las granjas (n = 41, 13,36%), o los entornos salvajes (n = 20, 18,02%).

3.7. ¿CUÁNDO?

El número de artículos publicados que analizan palabras clave relacionadas con la sintiencia ha aumentado en las dos
últimas décadas (Figura 3). Comparamos el número de artículos publicados en 1990 y en 2011 y hallamos que había significativamente más artículos publicados en 2011 que en 1990 (X2 = 166.88, df = 1, P < 0.001). Esto representaba un aumento del 693,54% respecto a los artículos publicados en 2011 en comparación con los de 1990. Comparativamente, hubo un aumento del 249,25% en la cantidad de artículos que contuvieran la palabra "animal" en el resumen, el título o las palabras clave publicados en Science Direct e Ingenta Connect en 2011 en relación con los de 1990. El incremento de publicaciones es también consistente tanto para los artículos positivos (Figura 4) como para los negativos (Figura 5). Hubo significativamente más artículos publicados en el año 2011 en comparación con 1990, tanto para los estudios positivos (X2 = 15.7, df = 1, P < 0.001) como para los negativos (X2 = 141.788, df = 1, P < 0.001). Los estudios realizados para cada una de las tres categorías de "por qué" también aumentaron significativamente de 1990 a 2011 (comportamiento animal, X2 = 33.62, df = 1, P < 0.001; bienestar animal, X2 = 30.19, df = 1, P < 0.001; y beneficio humano, X2 = 104.26, df = 1, P < 0.001).

Figura 3. Número total de artículos revisados publicados entre 1990 y 2011. Los 242 artículos publicados en 2012 no se incluyen en este análisis ya que la recopilación de datos no comprendió todo este año.
 
Figura 4. Número de artículos revisados que contienen palabras clave positivas, publicados entre 1990 y 2011.          

Figura 5. Número de artículos revisados que contienen palabras clave negativas, publicados entre 1990 y 2011.               
 
4. DISCUSIÓN

Con frecuencia, se considera que la sintiencia animal es un concepto complejo, poco definido, subjetivo y abstracto, que genera tantas preguntas como respuestas. Si hablas con diferentes personas sobre su punto de vista respecto a la sintiencia animal, obtendrás indudablemente diferentes respuestas. Si le preguntas al dueño de una mascota si los animales tienen sentimientos, te contará historias sobre la manera en que su perro le consuela o sobre lo orgulloso que éste se siente de sí mismo cuando consigue abrir una puerta cerrada. El ganadero que trabaja estrechamente con sus animales podrá contarte cómo a la vaca número 19 le gusta que le hagan cosquillas detrás de la oreja, y cómo la vaca número 25 es tímida y cautelosa. Pero después puede que te encuentres con alguien que vea a los animales sólo en términos de valor monetario. Para tales personas, los animales no son seres vivos y sintientes, sino meros productos. Para ellos es mucho más fácil ver a los animales de esta manera, y les resulta mucho menos conveniente tener en consideración su capacidad de sufrir o su necesidad de experimentar emociones positivas tales como el placer. La forma en que las personas perciben a los animales nunca se da en términos de blanco o negro, sino que las actitudes pueden depender de la especie de que se trate, o de cómo son percibidas sus capacidades mentales (Knight, Nunkoosing y Vrij 2003). Sin embargo, cuando se considera la manera en que tratamos a los animales criados para alimentación, experimentación o entretenimiento, se aprecia con claridad la importancia de estas perspectivas y su predominio. 

4.1. ¿POR QUÉ?

Aunque nuestra revisión registró el uso de una amplia gama de especies y palabras clave, la mayoría de los artículos hacían referencia a cinco palabras clave principales (miedo, estrés, dolor, ansiedad y depresión), estaban destinadas al beneficio humano, y hacían uso de ratas y ratones. Éste resultado no es sorprendente si tenemos en cuenta la alta dependencia que tiene la investigación respecto a los roedores, y lo beneficiosa y esencial que es a menudo para la investigación con modelos animales su capacidad de sentir y experimentar emociones. Sin embargo, esto resulta algo interesante cuando se tiene en cuenta que gran parte de las críticas vertidas en contra la ciencia de la sintiencia animal se basan en la incapacidad de medir los estados subjetivos (Rose 2002; Dawkins 2012; Rose
et al. 2012). En los 1.765 estudios realizados para beneficio humano, no sólo se llegó a medir el estado subjetivo de los animales, sino que además resultó a menudo algo fundamental para la investigación en cuestión. Puede que el objetivo principal de estos estudios no fuera medir la sintiencia animal, pero los científicos responsables, tal vez sin darse cuenta, asumían y medían su existencia a efectos de sus estudios. Dado que este tipo de investigaciones a menudo son llevadas a cabo para el desarrollo de medicamentos para uso humano, deben tener unos estándares científicos muy altos y estar sujetos a un exhaustivo escrutinio. Por lo tanto, puede asumirse con seguridad que sus medidas respecto a los estados subjetivos de los animales no son meros actos de fe, sino que se basan en unos sólidos datos empíricos. Si esto fuera así, proporcionaría una fuerte evidencia de la naturaleza fidedigna y objetiva de la investigación de la sintiencia animal, y ofrecería poderosas refutaciones a las críticas que mantienen lo contrario.

4.2. ¿QUIÉN?

A partir de los resultados podemos apreciar que la industria y el progreso médico humano son los principales factores que influyen en el tipo de especies estudiadas. La industria farmacéutica depende en gran medida de los roedores a la hora de actuar como modelos animales de ciertos trastornos humanos, tales como la depresión y la ansiedad (Cryan y Homes 2005; Neumann
et al. 2011). Además, los miles de millones de animales utilizados anualmente en la ganadería superan con creces la cantidad de animales registrados en el ámbito de la investigación (Taylor et al. 2005; Compassion in World Farming 2009). Por lo tanto, no es sorprendente que las ratas, los ratones, los cerdos, las vacas, las ovejas y los pollos sean las principales especies utilizadas en los estudios revisados. Sin embargo, muy pocos de los estudios examinaban a los peces. El cultivo de peces es cada vez mayor, miles de millones de peces en estado salvaje son capturados cada año (FAO 2008), y cada vez son más utilizados en experimentación (Lawrence et al. 2012). Como resultado de todo ello, esperábamos que la presencia de los peces tuviera una frecuencia mayor que las 45 veces que fueron finalmente registrados en la revisión. La escasez de investigaciones en torno a los peces tal vez se deba a la falta de consenso respecto a su sintiencia. A pesar de que los peces están comúnmente protegidos por las leyes y normas de investigación, aún hay quienes discuten su capacidad de sentir dolor (Rose 2002; Rose et al. 2012). En los últimos años, varios estudios han sugerido que los peces sí tienen capacidad de sentir dolor, a pesar de quienes afirman que su neurología los incapacita para tal experiencia (Rose et al. 2012; Sneddon 2003; Braithwaite y Boulcott 2007; Sneddon 2009). Así pues, esperamos que las revisiones futuras incluyan a los peces con mayor frecuencia a resueltas de la cada vez mayor comprensión de sus estados subjetivos.

Los invertebrados se usan y manejan en una escala considerable. Se matan durante el control de plagas, se experimenta con ellos, y se consumen y crían anualmente en una escala creciente (Wilson-Sanders 2011). Además, se espera que la dependencia humana de los invertebrados se intensifique, ya que cada vez es mayor su consideración como una solución alimenticia viable y sostenible para la creciente población humana (Ramos-Elorduy 1997; van Huis
et al. 2013). Considerando el creciente impacto que tenemos en los invertebrados, y el hecho de que las especies de invertebrados comprenden el 99% de todos los animales del mundo (Mather 2011), nos decepcionó ver la poca presencia que tienen en la literatura científica. El trato que reciben los invertebrados difiere en gran medida del de los vertebrados, debido a la diferente actitud que se tiene hacia estos animales y a la falta de conocimientos acerca de su capacidad para tener sentimientos subjetivos (Sherwin 2001; Mather 2011). En los últimos años, como resultado de una mayor comprensión de los estados subjetivos de los invertebrados, se han desarrollado varias medidas positivas con respecto a su protección. Por ejemplo, el Acta de Animales (Procedimientos Científicos) del Reino Unido (1986) fue actualizada en 2012 con el fin de incluir a todos los cefalópodos, y el Acta de Bienestar Animal de Nueva Zelanda (1999) incluye a los cangrejos y las langostas. La investigación de los estados subjetivos de los invertebrados debe continuar para garantizar que todas las especies sintientes de invertebrados estén protegidas. 

4.3. ¿ASUMIDO O EXPLORADO?

Realizamos esta revisión con el fin de rastrear bajo la superficie de las investigaciones con animales, para comprender qué y a quiénes se está explorando. Lo que nos encontramos nos sorprendió: en realidad se está explorando muy poco. Muchos de los rasgos y emociones ya están aceptados y siendo empleados en la literatura científica. De hecho, el 99,34% de los estudios que registramos asumían en diversas especies estas palabras clave relacionadas con la sintiencia. En contraste, sólo hubo 16 estudios que explorasen la existencia de estas características en los animales, y estos habían sido desarrollados a lo largo de todo el período focal del estudio, no observándose ningún aumento en los últimos años. El reducido número de estudios que exploran la capacidad emocional de los animales sugiere que tales estudios exploratorios no están aumentando, como se ha llegado a sugerir con anterioridad (por ejemplo, Yue-Cottee 2012; Boissy, Manteuffel y Jensen 2007). En vista de la importancia de la investigación de la sintiencia animal para el bienestar de los animales, esperamos ver un aumento futuro a medida que más científicos se unan a la exploración de la sintiencia animal.

4.4. ¿POSITIVO O NEGATIVO?

Las cinco palabras clave principales fueron negativas, y hubo muchos menos artículos que discutiesen palabras clave positivas que negativas. Cada una de las principales palabras clave hacían referencia a estados animales que son intrínsecos y necesarios para su salud y supervivencia, pero cuya experiencia prolongada puede ser perjudicial para su bienestar. No obstante, la gran cantidad de estudios que analizan las palabras clave negativas siguen representando una buena noticia, ya que un bienestar animal óptimo precisa de su ausencia. Sin embargo, se reconoce cada vez más que un bienestar animal adecuado
requiere también del fomento de estados positivos como el placer (Mellor 2012; Duncan 2005; Broom 2010). Observando por separado cada una de las categorías de "por qué", se pueden presentar algunas explicaciones posibles de esta inclinación abrumadora hacia los estados negativos. Los estudios para beneficio humano de esta revisión se centraban principalmente en la investigación de la salud física y mental de los seres humanos. La investigación humana sufre el mismo sesgo centrado en las emociones negativas que la investigación de la sintiencia animal (Boissy, Manteuffel y Jensen 2007). De esto modo, no es de extrañar que la mayoría de las investigaciones con animales realizadas para el beneficio humano presenten el mismo sesgo negativo. La falta de discusión y exploración de las emociones positivas resulta más preocupante en relación a los estudios sobre el bienestar y el comportamiento animal, y esperábamos haber encontrado un enfoque más equilibrado. La preferencia en estos ámbitos puede ser un reflejo del enfoque histórico de los estados negativos y de lo relativamente reciente que es el cambio de atención hacia el apoyo a los estados positivos en los animales. La discusiones en torno a palabras clave positivas fueron aumentando a lo largo del período focal de 21 años, y las comparaciones entre 1990 y 2011 mostraban un incremento significativo. Es un resultado alentador que demuestra que las referencias a los estados positivos están aumentando. Sin embargo, la Figura 2 muestra que no ha sido un aumento regular o constante. Estos resultados fueron decepcionantes, pero no imprevistos, debido a la preferencia por los estados negativos de los animales mencionada antes (Proctor 2012; Boissy, Manteuffel y Jensen 2007; Duncan 2005; Sandem, Brasstad y Bøe 2002). Existen dificultades asociadas con la medición de los estados positivos de los animales, lo que puede dar una indicación adicional de por qué el enfoque se inclina tanto hacia los estados negativos. Por ejemplo, emociones como el miedo y el dolor a menudo se comunican y expresan con mucho mayor intensidad que las emociones positivas, lo que facilita su identificación (Mench 1998; Sneddon 2003; Braithwaite y Boulcott 2007). Esto muchas veces genera a su vez una sensación de importancia y urgencia hacia la cuestión. Por suerte, aquellos científicos que buscan abordar estos problemas están teniendo éxito, y están surgiendo nuevos enfoques para medir las emociones positivas (por ejemplo, Boissy et al. 2007; Wemelsfelder et al. 2001; Burghardt 2005; Reefmann et al. 2009).

La ciencia del bienestar animal necesita alejarse de esta inclinación hacia los estados negativos. Aunque abordar los estados negativos es un paso fundamental para abordar el bienestar animal, no reconocer la importancia de las experiencias y emociones positivas puede acarrear efectos perjudiciales tanto para la ciencia del bienestar animal como para el propio bienestar de los animales utilizados. Centrarse en los estados negativos es abordar sólo la mitad del problema. Los animales tienen el mismo interés por las experiencias positivas que los humanos, por lo que las experiencias y emociones positivas merecen mucha más consideración de la que reciben en la actualidad (Proctor 2012). Este enfoque unilateral del bienestar simplifica en exceso las motivaciones y necesidades de los animales (Mellor 2012) y no reconoce algunos de los beneficios que las emociones positivas pueden tener respecto a la salud psicológica y física de los animales. Por ejemplo, se cree que el humor y la risa pueden beneficiar la salud de los humanos, y el humor se está incorporando cada vez más en la atención médica humana (Boissy, Manteuffel y Jensen 2007; Martin 2004). Además, un conocimiento más holístico del estado emocional de los animales puede ser útil para predecir cuáles serán sus respuestas en determinadas situaciones (Boissy, Manteuffel y Jensen 2007). Conocimientos como éste tendrían aplicaciones prácticas significativas para muchas de las situaciones que requieren una mejora en cuestiones de bienestar animal.

4.5. ¿DÓNDE?

De los 10 escenarios experimentales registrados, los laboratorios fueron los más utilizados, pasando estos a ocupar un segundo lugar detrás de las granjas sólo cuando se eliminaban los estudios para beneficio humano. Esto no es sorprendente teniendo en cuenta la gran cantidad de estudios realizados con fines para el beneficio humano, en los cuales los laboratorios son el escenario estándar. De los 350 estudios posibles de la categoría de comportamiento animal 106 eran estudios de laboratorio. Esto es algo sorprendente habida cuenta de que estos estudios se realizaron principalmente para mejorar el conocimiento etológico. No deseamos criticar tales investigaciones o cuestionar su valor, después de todo, el conocimiento del comportamiento animal es esencial para comprender la sintiencia animal. También admitimos que a veces los laboratorios pueden ofrecer los entornos estandarizados que requieren dichos estudios. Nos gustaría destacar, sin embargo, que estas investigaciones también se pueden llevar a cabo en otros muchos escenarios apropiados. Además, en muchas ocasiones pueden proporcionar una representación más verdadera del comportamiento de la especie en cuestión que un
artificial entorno de laboratorio. Criar animales para que pasen su existencia en el laboratorio debe siempre considerarse seriamente dadas las implicaciones de bienestar que tienen las investigaciones y los alojamientos de un laboratorio. Siempre que sea posible, deberían utilizarse las poblaciones existentes, como los animales de granja, los salvajes, los de zoológicos o los de compañía, para evitar los excesos y las molestias innecesarias que con frecuencia causan los laboratorios (Balcombe 2010). 

4.6. ¿CUÁNDO?

En general, la cantidad de artículos publicados revisados aumentó de 1990 a 2011 (Figura 1). Cuando comparamos el porcentaje de aumento de los artículos revisados con el número de artículos totales publicados, encontramos que el aumento fue mucho mayor para los estudios revisados (693,54% contra 249,25%). Esto indica que el aumento observado en los artículos que hacen referencia a las palabras clave es atribuible a un aumento específico en el uso de dichas palabras clave relacionadas con la sintiencia y no a un aumento general de publicación. Es un resultado positivo, y esperamos que este aumente progresivo del reconocimiento de la sintiencia animal tenga a su vez un impacto positivo en la forma en que vemos y tratamos a los animales.

4.7. LAS LIMITACIONES Y EL FUTURO DE LA INVESTIGACIÓN

Nuestros resultados han proporcionado una favorable y original visión del problema, pero dado que sólo estudiamos las bases de datos de dos revistas, no incluyen todo el cuerpo de la literatura científica. El trabajo futuro, por lo tanto, se beneficiaría de la incorporación de otras bases de datos, así como de la literatura de habla no inglesa, excluida en este estudio. Nuestros resultados brindan información sobre los artículos publicados desde 1990 hasta mediados de 2012, y nos gustaría continuar revisando las investigaciones futuras cada dos años.

Debido a las restricciones de tiempo y presupuesto, sólo pudimos revisar los resúmenes de los artículos y no los artículos completos. Aunque casi siempre pudimos identificar la información que necesitábamos a través de este método, hubo algunos casos en los que no pudimos determinar qué especies se estaban utilizando. Además, las búsquedas de palabras clave realizadas en las bases de datos de las revistas sólo buscaron entre los resúmenes, los títulos y las palabras clave. Como resultado, habrían quedado excluidos de la revisión aquellos artículos que sólo usaban las palabras clave o el término "animal" en el texto principal y no en el resumen, el título o las palabras clave. Las búsquedas de prueba realizadas durante el estudio piloto mostraron diferencias mínimas en el número de artículos válidos arrojas por este método en comparación con las búsquedas realizadas utilizando el artículo completo. El trabajo futuro podría analizar los documentos completos para confirmar los resultados ofrecidos. Además, el hecho de observar sólo los resúmenes no permitía evaluar si la metodología del estudio había causado dolor o malestar a los animales utilizados. Si se realizan investigaciones futuras que analicen los artículos completos, la inclusión de tales criterios sería una adición interesante. Otra limitación la supuso la incapacidad de ver más de 1.000 resúmenes en Science Direct para las cinco búsquedas que arrojaban más de 1.000 resultados. Como estas palabras seguían siendo las cinco palabras clave principales, parece que esta limitación tuvo poco impacto, aparte de haber podido afectar al orden y al número de resultados arrojados para estas palabras clave.

4.8. LAS EMOCIONES CUENTAN

Saber si los animales pueden experimentar emociones o poseen ciertos rasgos apreciables en los humanos, otorga un mayor peso a su valor como seres sintientes y emocionales. Los humanos buscamos continuamente comparar las habilidades de los animales con las nuestras, ya sea enseñando a chimpancés a usar un lenguaje de signos o haciendo que los animales realicen ejercicios de aritmética. Esta visión antropocéntrica es a menudo la razón por la cual descartamos las emociones animales, ya que nos conduce a no reconocer sus experiencias emocionales o a considerar que difieren significativamente de las nuestras y que tienen una menor importancia. La lista de 174 palabras clave utilizadas en esta revisión no pretendía representar un catálogo de indicadores de sintiencia. Fue desarrollado para aprovechar la naturaleza antropocéntrica de los humanos y acomodar la tendencias innatas de los humanos a evaluar y medir a los animales de acuerdo con nuestros valores humanos. Cada una de las palabras incluidas en la lista tiene significado y valor en términos de sintiencia y emociones humanas, o en relación con el trabajo existente en el campo de la sintiencia animal. Esperamos, por lo tanto, que al utilizarlas como un punto de referencia para medir la prevalencia de la sintiencia y los conceptos relacionados con ella, hayamos obtenido una mayor comprensión de a qué otorgan importancia los científicos que realizan las investigaciones con animales. Esto a su vez proporciona una herramienta poderosa para los defensores de los animales, los asesores y los científicos del bienestar animal, ayudándonos a mejorar el bienestar de los animales que están bajo nuestro cuidado.

Se piensa a menudo que la sintiencia animal representa una noción abstracta, algo carente de una definición real o de indicadores tangibles. Esperamos que esta revisión haya ayudado a disipar algunos de estos conceptos erróneos abordando el tema de una manera novedosa. La sintiencia animal es la base de la ciencia del bienestar animal y la razón por la cual los animales necesitan protección. Los resultados muestran claramente que hay áreas fundamentales que aún no se han tenido en cuenta. La investigación futura debe continuar llenando estas lagunas, particularmente para aquellos taxones que son muy usados pero muy poco conocidos. Hemos demostrado lo poco que se sabe sobre la experiencia y el estímulo de las emociones positivas de los animales, y ésta es un área de suma importancia para su bienestar. Al ignorar las emociones positivas, estamos ignorando una parte valiosa de lo que significa estar vivo. Con tantas cosas pendientes de aprender sobre las mentes subjetivas de los animales y los desafíos que esto conlleva, el futuro de la ciencia de la sintiencia animal se antoja verdaderamente emocionante.

AGRADECIMIENTOS

Queremos agradecer a la Sociedad Mundial para la Protección Animal su apoyo a este proyecto de investigación. Nos gustaría dar las gracias a Mark Kennedy y Maisie Tomlinson por sus útiles comentarios, a Jessica Wilkinson por su ayuda durante la recolección de datos, a Marc Bekoff por la revisión por pares de las palabras clave y a los revisores anónimos por sus útiles y perspicaces comentarios.

CONFLICTOS DE INTERÉS

Los autores declaran no tener conflictos de intereses.


Helen S. Proctor, Gemma Carder & Amelia R. Cornish, 04 de septiembre de 2013.

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Traducido por Igor Sanz. 

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