
En febrero de 2006, la Sociedad
Protectora de Animales de los EE.UU. pidió públicamente a la Casa
Blanca «utilizar huevos
provenientes de gallinas no enjauladas en lugar de utilizar huevos
provenientes de gallinas explotadas en las abusivas jaulas en
batería» para su anual
Carrera del Huevo (Easter Egg Roll). Espero que la mayoría de los
lectores encuentren esta petición tan insensata como moralmente
equivocada. Los huevos provenientes de gallinas no enjauladas son
también producto del abuso. Podrían utilizarse sin dificultad huevos
artificiales. Quizá resulte menos obvio, pero pedir a los consumidores
que compren huevos de gallinas camperas en vez de huevos de gallinas
explotadas en batería es igual de equivocado. Usar huevos para la
comida es tan innecesario como utilizarlos para un juego, teniendo a disposición sencillas alternativas no-animales. Los activistas que
promueven los huevos camperos buscan mitigar el intenso sufrimiento
de las gallinas de los huevos industriales, tratando de provocar un
cambio entre el número de las unas y de las otras. Sin embargo,
cualquier forma de explotación que sea promovida es contraproducente
y moralmente incorrecta.