El concepto de la
gran cadena de la existencia formulado por Platón, el maestro de
Aristóteles, formalizó la creencia que tenían los griegos de estar
en una posición más elevada que los no griegos, mujeres, esclavos
y, naturalmente, los animales [nohumanos]. A la pregunta del porqué
un creador perfecto crearía un mundo con criaturas imperfectas,
Platón contestó diciendo que para que el mundo fuese completo tenía
que haber un rango completo de seres distintos, ordenados
jerárquicamente en una cadena que descendía de los inmortales
dioses de allá arriba, pasando por los humanos antes de acabar en
los animales [nohumanos], las plantas, los minerales y, finalmente,
la tierra. La parte humana de la cadena estaba también ordenada
jerárquicamente empezando con los civilizados griegos y terminando
en los esclavos1.