«Me
declaro a mí mismo un especista y no tengo por qué pedir disculpas
por ello»,
escribe Peter Milne en «En
desacuerdo con la teoría del especismo»
(Vegan Voice,
junio-agosto de 2005). Sin duda,
nunca proclamaría con igual orgullo «soy
un racista».
Los feministas y los defensores de los derechos de los homosexuales
no se declaran a sí mismos sexistas y homófobos. En triste
contraste, las personas que se consideran defensoras de los animales
nohumanos toleran, e incluso defienden, la misma discriminación
contra la que deberían luchar: el especismo. ¿Qué es el especismo?
La incapacidad de otorgar la misma consideración a alguien por
motivo de su especie. Es especista negarle a alguien la misma
consideración por el hecho de que no sea humano o no sea igual que
los humanos. Los no-especistas defienden los mismos derechos básicos
fuertes —por
ejemplo, a la vida y a la libertad—
para todos los seres sintientes.
