La estricta distinción entre el animal
y el hombre [Mensch], dominante en nuestra cultura
europea hasta finales del siglo XVIII, ya no es sostenible. El
espíritu del hombre europeo hasta la Revolución Francesa aspiraba a
la unidad del conocimiento religioso, filosófico y científico; sin
embargo, dicha unidad hubo de ser abandonarse frente a las presiones
de una información amplificada.
.jpg)