martes, 15 de agosto de 2017

Control


La mayoría de los veganos conocerá bien la dinámica del Mito Humanitario: salen a la luz ejemplos perturbadores de la forma en que la industria trata a los animales. Por ejemplo, la manera en que se mantiene encerrados a las cerdas en cajones estrechos para lograr una producción eficiente de más cerdos. Y entonces surge un segmento dentro de la industria que se distingue por ser más concienzudo y humanitario, aunque su objetivo sigue siendo el mismo: ganar dinero a costa de convertir a los cerdos en tocino. Porque lo cierto es que todo es explotación, desde el momento en que los ganaderos de las empresas familiares aprenden a usar sus varillas de inseminación hasta el día en que envían a sus animales al mismo viejo centro de exterminio en el que acaban todos los demás. Se trata de granjas "al aire libre" en las que, por otra parte, se mantiene bien alejados a los animales verdaderamente libres. Quienes tienen gallineros son muy poco tolerantes con los zorros.