lunes, 16 de febrero de 2026

¿Por qué escuchamos a los animales?



Quizá algunos lectores hayan reconocido en mi pregunta «¿Por qué escuchamos a los animales?» una referencia al ensayo de John Berger «¿Por qué miramos a los animales?», publicado originalmente en 1980 como primer capítulo de su libro Mirar. Berger argumentó que, en los últimos dos siglos, los animales que una vez nos miraban han sido reemplazados por animales a los que hoy miramos nosotros: en el zoológico, el circo y la tienda de juguetes. Igual que Berger no habla tanto de mirar como de observar nuestras propias miradas, este ensayo desea apuntar no sólo a lo necesario de que escuchemos a los animales, sino a que escuchemos la forma en que los escuchamos. Escuchar es una práctica que se ha construido con, contra y a través de creencias culturales sobre interioridades e identidades humanas dependientes del animal —no de cualquier animal, sino de «el» animal, del animal como categoría— para su persistencia. Al escucharnos a nosotros mismos escuchando a los animales, podemos empezar a comprender nociones diferenciales fundamentales sobre cómo oímos y cómo vemos a los animales y a los demás en general.