miércoles, 4 de julio de 2018

El segundo adoctrinamiento: veganos especistas


PARTE 1: EL PRIMER ADOCTRINAMIENTO

Los veganos son aquellos que adoptan la postura ética de evitar causar daño a los seres sintientes nohumanos. Es decir, en la medida de lo posible, los veganos no usan animales para alimentación, ropa, entretenimiento u otras razones. Los veganos evitan participar de forma directa en la explotación de seres sintientes; adoptar esta postura es en realidad bastante simple. Es a la vez una posición lógica y ética en contra de la norma social —la explotación de los animales para usarlos como recursos humanos.

En particular, nuestro uso de los animales como recursos alimenticios es un problema de tal magnitud que las cifras son terriblemente inimaginables. Esclavizamos, explotamos y asesinamos a más de 64 mil millones de animales terrestres y más de un billón de animales acuáticos al año. No hay para ello ninguna buena razón en absoluto. Como todo vegano atestiguará, una dieta vegana adecuada no sólo es igual de buena (en cuanto a sabor y variedad), sino que la mayoría dirá que es mucho mejor a todos los niveles que una dieta que incluya productos de origen animal. Por supuesto, el veganismo no es una dieta; es un rechazo de la violencia y la explotación involucradas en la comercialización y el uso de estos otros seres sintientes.

Todo vegano actual, por el simple hecho de ser vegano, demuestra que este daño a los seres sintientes nohumanos es innecesario. La mayoría de los veganos dirá que desearía haber entendido o conocido el problema y se hubiera hecho vegano antes. Por desgracia, la mayoría nacemos en sociedades que giran en torno al empleo como recursos de seres sintientes nohumanos. Es algo tan extendido que resulta sencillamente imposible escapar de todos los usos de los nohumanos. Llegamos a poner partes de sus cuerpos incluso en cosas tales como carreteras, neumáticos y computadoras.

No es la industria la culpable de nuestro uso continuo de los animales como propiedades. De hecho, somos nosotros como consumidores quienes decidimos que así suceda cada vez que compramos un producto animal. Sin embargo, las buenas noticias son que, como individuos, también podemos detener la demanda, y cambiar por tanto la oferta, haciéndonos veganos.

Nuestra sociedad nos adoctrina en el paradigma del uso de los animales como recursos desde el momento en que nacemos. Cuando somos jóvenes, a la mayoría de nosotros se nos cuentan mentiras acerca de dónde viene nuestra comida, ya que, por lo general, la verdad evitaría que un niño pequeño participase en la muerte y el daño de cualquier animal. Nos enseñan que está bien explotar a algunos determinados animales al mismo tiempo que amamos a otros, aunque varíe según la parte del mundo en que se encuentre uno. Y el amor por la propiedad no se traduce necesariamente en respeto.
Los veganos saben que todos los seres sintientes son iguales cuando se trata de su consideración moral. Todos los animales sintientes son individuos que experimentan miedo, sienten dolor y tienen interés por vivir.

Nuestros sistemas escolares y gobiernos compran y apoyan las artimañas publicitarias de la industria. "¡La leche es buena para nosotros!" Bueno, la mayoría de los veganos lo pondrían en tela de juicio, pero lo único que sí sabemos es que no es algo bueno para las vacas. Es tan fruto del sufrimiento y de la muerte como la carne, si no más. Los huevos lo mismo; se nos dice que tienen proteínas (que a casi nadie le faltan a menos que carezcan de calorías), pero nos olvidamos de su tremenda cantidad de colesterol. Una vez más, ¿qué pasa con el ser sintiente, la gallina a quien reducimos a nada más que un recurso para uso humano y que es invariablemente asesinada (ninguna sale viva) sólo por nuestros hábitos gastronómicos? Todos los veganos saben que los humanos pueden prosperar a la perfección llevando una correcta dieta vegana. De hecho, puede ser mucho más saludable. Todas las principales asociaciones dietéticas de todo el mundo coinciden en que una dieta vegana saludable es adecuada para los humanos en todas las etapas de la vida.

No hay duda de que, desde una perspectiva moral, ser vegano y evitar todo uso de otros seres sintientes como recursos es en efecto mucho mejor para nuestro espíritu. Cuando uno se hace vegano experimenta un verdadero cambio mental; comienza a darse cuenta de que aquello que le han dicho sobre el uso de animales no es del todo cierto y que en algunos casos la verdad ha sido ocultada (alejada de su mirada, de su mente) o que ha sido directamente engañado.

Fuimos adoctrinados en el paradigma del uso de animales para cada aspecto de la sociedad: debes ajustarte a ello, y debes hacerlo porque todos lo hacen. Las excusas para continuar participando en el daño hacia otros seres sintientes son casi infinitas. Sin embargo, ninguna de ellas se acerca siquiera a ser una razón legítima por la cual alguien no puede rechazar la norma social y hacerse vegano.

Para que alguien se haga vegano es necesario por lo general que reeduque y reevalúe su forma de pensar: que empiece a considerar las cosas con una mirada objetiva y use el pensamiento crítico para romper los mensajes sin sentido que respaldan una postura de explotación violenta. Pero la mayoría de la gente, si no toda, está de acuerdo en que causar sufrimiento y muerte innecesarios a cualquier ser sintientes es incorrecto y que no debemos participar en ello, sobre todo si podemos evitarlo. Y podemos evitarlo. Ese momento resulta iluminador para la mayoría de las personas —una revelación que las hace liberarse de la norma social adoctrinada y defender la justicia de los miembros más vulnerables de nuestra comunidad moral.

PARTE 2: EL SEGUNDO ADOCTRINAMIENTO

Sin embargo, lo que a veces sucede entonces —después de que la gente escape del primer adoctrinamiento y se haga vegana— puede ser visto como un gran paso atrás y una inmediata traición hacia la justicia para los animales. Muchos veganos parecen caer en la trampa de adoctrinarse a sí mismos en el "movimiento animalista", un movimiento liderado por grandes organizaciones enfocadas ante todo en recaudar donaciones. Estos grupos afirman representar los intereses de los nohumanos, pero, por desgracia, la verdad es que no sólo defraudan a estos seres vulnerables, sino que también participan en su perjuicio.

Por alguna razón, estos veganos dejan en este punto de volver a pensar de nuevo, se niegan a ver o incluso a considerar el paradigma del interés egoísta corporativo especista. Vemos a los veganos aferrándose a estas organizaciones con fe ciega, repitiendo sus mantras, sin darse cuenta de que están ahí para obtener el mayor número de donaciones posibles. "No es una cuestión de blanco o negro", "hay que hacer algo", "hay que elegir la compasión", "el mundo no se hará vegano de la noche a la mañana", "los animales están sufriendo ahora". Estos mantras y muchos otros refuerzan una posición de compromiso derrotista desde una perspectiva vegana, pero también les brindan a los no-veganos la oportunidad de evitar abordar o incluso conocer una posición moral que en realidad es muy simple y clara.

Estos veganos, por lo general bien intencionados, siguen la corriente y creen casi sin dudarlo que las personas no pueden ser educadas en el veganismo. En realidad es bastante extraño; personas que fueron educadas en el veganismo y se hicieron veganas, luego adoptan la postura de que otros no pueden hacerlo. Si lo pensamos, esta es una postura un tanto odiosa, que considera que somos individuos especiales o que somos más "compasivos" que el resto, o que estos careceren de "compasión". Esto no va sobre nosotros, o sobre nuestra "compasión", no es una cuestión de "compasión" en absoluto, se trata de justicia para los animales. Se trata de hacer lo correcto, no de aceptar formas correctas de hacer lo incorrecto.

Si rechazamos la explotación de los demás seres sintientes, lo último que deberíamos hacer es sugerir la existencia de niveles y formas de participación en la explotación que están bien para algunos. No es así; siempre está mal; es una cuestión de blanco o negro. Los veganos lo saben: establecer la línea de no usar seres sintientes nohumanos como nuestras propiedades es muy fácil de hacer.

Lo mínimo que podemos y debemos hacer por los animales es dejar de usarlos, actuando y siendo veganos. Este debe ser el mensaje claro de cualquier persona que afirme representar los intereses de los animales. Ciertamente, no querría que representara mis intereses alguien que aceptara y se dedicara a fomentar mi consumo los martes, miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos, pero no los lunes, y que sugiriera por defecto que está bien consumir esos mismos lunes productos de la explotación que resultan del sufrimiento y la muerte de mis compañeros. No quisiera que nadie promoviera que fuese trasladado al matadero por carretera como una mejor alternativa a la de ser trasportado por mar y asesinado en otro país. Como es obvio, lo que quisiera es que no me matasen en absoluto, ni que me criaran para ser usado como recurso, para empezar. No me gustaría que nadie que representara mis intereses le dijera a la gente que debería simplemente intentar reducir su explotación sobre mí. Lo que querría es no ser explotado, porque está mal; lo que querría es que a la gente se le pidiera que dejase de hacerlo.

Y eso es exactamente lo que deberían estar haciendo los veganos; es de lo más lógico: veganos educando a otros sobre el veganismo. No cuesta dinero. Es un mensaje de justicia consecuente, inflexible, que de verdad representa el interés genuino de los nohumanos en no ser utilizados en absoluto. Hacen falta oportunidades, a la mayoría de las cuales se renuncia de forma intencionada, de educar a las personas e informarles sobre la diferencia significativa que pueden marca haciéndose veganas.

Ahora bien, para muchos esto requiere un poco de pensamiento crítico, un poco de educación, alguna idea de cómo introducir a las personas en conversaciones sobre el veganismo como un imperativo moral. ¿Qué impide a los veganos hacerlo? ¿Es el tiempo o el esfuerzo lo que hace aquí que los veganos rechacen incluso considerar este enfoque tan básico y lógico? ¿Son sus propias malas experiencias con personas que se centraron en el trato, las campañas monotemáticas y las imágenes gráficas, liderados por las grandes organizaciones animalista recaudadoras de donaciones? ¿Es porque los grupos animalistas recaudadores de donaciones no quieren que la gente lo haga en favor de sus "exitosas" campañas monotemáticas de recaudación de fondos?

Debemos recordar que estas organizaciones tienen tácticas que se enfocan y dependen de solicitar más donaciones. No toman una posición de justicia; confunden el veganismo (cuando no lo rechazan del todo) con el vegetarianismo y otras posturas moralmente comprometedoras. El vegetarianismo no es una posición moralmente coherente: todavía implica la muerte, el sufrimiento y el uso de los nohumanos como recursos; es sólo una dieta. Es sólo una "puerta de acceso" a la continuación de la participación en la explotación de los indefensos. No somos vegetarianos, somos veganos y hay motivos para ello.

Estas grandes organizaciones animalistas, a través de su amalgama de posturas de explotación, afirmando representar a los animales, han creado un movimiento de confusión masiva. Un movimiento que se asocia con los explotadores de animales y que hay algo que saben hacer muy bien: solicitar dinero a veganos y no-veganos por igual. Crean coaliciones entre veganos y no-veganos que dicen preocuparse por los animales, pero enfocándose ante todo en el uso nominal de problemas singulares que los no-veganos pueden abordar con su apoyo. Estas muchas y variadas campañas especistas, monotemáticas, seguirán y seguirán por siempre, $$.

Este "movimiento animales" especista dedica su tiempo y sus recursos en cualquier cosa que no sea cambiar el paradigma de los animales. Lo que los animales necesitan es un mensaje de justicia claro, consistente, directo e inflexible. Los animales necesitan un
movimiento vegano, y como veganos, es incoherente que promovamos cualquier cosa menor que ese mensaje. Cualquier cosa menor que un mensaje que indique con claridad que si de verdad nos importan los animales entonces el veganismo debe ser un imperativo moral, será un mensaje que comprometa aquella misma postura en la cual nosotros, como veganos, pretendemos creer y vivir.

Rechaza el segundo adoctrinamiento; rechaza a cualquier persona, grupo o postura que implique enviar un mensaje que perpetúe la explotación de los nohumanos. Rechaza el especismo. El único mensaje que necesitamos, el único mensaje que cubre todos los temas, el uso injusto de los nohumanos, es un mensaje que establece sin titubeo que el veganismo es la única forma en que puede haber justicia para los animales.

Este es un asunto de justicia social y necesitamos cambiar el paradigma; para ello tenemos que cambiar el discurso. Como veganos debemos liderar el camino y ser coherentes e inflexibles en nuestro mensaje de justicia. Edúcate y luego educa a otros. Ésta es una cuestión de blanco o negro; la única área gris es la zona de los donativos. El veganismo es la referencia moral.

Damon McDonald, 06 de agosto de 2016.
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Traducción: Igor Sanz


5 comentarios:

  1. Gran reflexión. Muy bien explicado tanto el primer como segundo adoctrinamiento

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  2. Creo que falta considerar el efecto bola de nieve, donde una pequeña acción puede generar un impacto mayor a largo plazo, el especismo tiene muchas formas, llevar la logica del todo o nada solo nos genera sesgoz, no podemos dar por hecho que solo hay una estrategía para vencer, si así fuera, entonces ya lo habríamos vencido ó simplemente nada de lo que hemos hecho ha funcionado (estoy aplicando la misma lógica) No todas plas personas son iguales ni viven contextos similares, ignorar esto es no querer vivir la realidad.

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    1. Buenas, Arturo.

      No creo que tu comentario esté en contradicción con lo que se expresa en este ensayo. Nadie está negado que el objetivo último deba llevarse a cabo por medio de pequeñas acciones ni tampoco se está negando la posibilidad (y necesidad) de emplear diferente estrategias. Lo que se está diciendo es que eso no justifica que se comprometa el discurso de base.

      Podemos llevar a cabo diversas pequeñas acciones y poner en práctica distintas estrategias, pero siempre que todas ellas establezcan el veganismo como imperativo. Hay quienes están más cómodos actuando en internet; otros prefieren actuar en la calle; hay quienes trabajan la teoría; otros prefieren centrarse en los aspectos prácticos; a algunos les gusta la interacción y el diálogo; otros optan por la mera difusión de material divulgativo; unos se mueven con más facilidad en ambientes más distendida; otros prefieren círculos más serios; hay quienes gustan de emplear elementos gráficos; hay quienes optan por omitirlos... Todo ellos son ejemplos de pequeñas acciones desarrolladas desde distintas estrategias, pero todas ellas están centradas en el veganismo.

      Por el contrario, la estrategias que se salen del veganismo no es que proporcionen otro camino, es que directamente están conduciendo a la gente a un destino distinto. No son distintas estrategias; son distintos enfoques. Es imposible que el bienestarismo conduzca al veganismo porque uno y otro se sostienen sobre pilares contrapuestos. El bienestarismo sólo conduce al bienestarismo.

      Te comparto un par de enlaces relacionados:

      http://lluvia-con-truenos.blogspot.com/2015/11/la-falacia-del-romano-falacias.html

      http://lluvia-con-truenos.blogspot.com/2015/04/campanas-monotematicas.html

      Un saludo, Arturo, y gracias por comentar.

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    2. Considero que mientras más abstracta sea la meta más complicado es planear las acciones, si, esta bien usar como base moral el veganismo, "una postura de consumo que rechaza...", pero me hace ruido que al generalizar la soluciones no solo ignora el contexto sino también los privilegios de cada integrante de la sociedad, no podemos plantear una cambio en la postura de consumo ignorando los matices socioeconomicos y eso es otro tema. No es lo mismo llegar a una comunidad "autogestiva" ajena donde se utilizan a los animales en una escala nada comparable con la industria rapaz, si, les vas a hablar de veganismo pero tienes que colorearlo con sus usos y costumbres, estudiar la cultura a la que te estas aproximando, es por eso que dejarlo en cosas como "Hazte Vegano", "Elige Veganismo" puede en algún momento desatender la petición inicial que es "Rechaza la explotación animal". No todo es lo que parece, existen campañas que usan una caratula particular adaptada en buena parte a la cultura occidental que se sirven de mensajes y propuestas que invitan a que la gente se involucre, tomando en cuenta el principio de que "tú no eres tu audiencia", como una campaña bienestarista tiene como estrategia de enganchar y sensibilizar a la gente respecto a problemas actuales y condiciones que estan sufriendo los animales, animales que ya estan condenados injustamente, a mi parecer, el enfoque abolicionista se encarga de diferenciar entre blanco y negro, mientras el bienestarismo ocupa toda la gama de colores, no me lo tomes a mal, también soy participe del abolicionismo, es por eso que he decidido buscar medios para dejar utilizar a los animales. Pero también me preocupan los animales que hoy por hoy la estan pasando mal, si solo me quedo con el vive o muere y no les damos opciones, entonces pareciera que da igual que nos involucremos buscando los absolutos. Eso esalgo que no comparto con el abolicionismo, en ocasiones la postura teorica/retorica no genera más que como ya lo dijiste "un discurso" pero le falta la practica, claro ejemplo esta en proclamados veganos abolicionistas que se sirven de otros animales para ayudar a otros, haciendolos especistas, un tema en el que coincido con Francione. Saludos

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    3. muchas gracias por Tu aporte!

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